02/10 | NBA
Los
propietarios de las franquicias NBA y el sindicato de jugadores se reunieron
durante siete horas en un hotel de Nueva York y no dieron a conocer ningún tipo
de avance en las negociaciones para la firma de un nuevo convenio colectivo.
El cierre
patronal cumple ya tres meses desde que se inició en pasado 1 de julio y la
temporada regular ya no podrá comenzar como se esperaba a partir del próximo 1
de noviembre
El
comisionado de la NBA, David Stern, que había calificado el fin de semana como
"clave" para saber si el conflicto laboral podría tener solución o ir
pensando en la cancelación de partidos de la temporada regular, al final solo
pudo confirmar que el lunes volverían a reunirse.
El fin de
semana pasó con el cumplimiento de tres meses de cierre patronal y a tan sólo
uno del inicio de la competición regular sin que los dueños y los jugadores
mostrasen signos de acercamiento en sus posturas o de alcanzar un acuerdo
laboral.
Lo que
volvió a quedar de manifiesto en la reunión de siete horas es que ambas partes
están tan distanciadas en el asunto del dinero, que para no paralizar el
proceso, decidieron dejarlo a un lado y tratar el punto del tope salarial,
sobre el que tampoco pudieron avanzar.
El
director ejecutivo del sindicato, Billy Hunter, fue el que sonó más pesimista
al admitir que sobre los puntos claves de la negociación las diferencias se
mantenían y no hubo progresos: "No diría que hubo progreso alguno. Lo que
sucedió fue, que de nuevo se pusieron sobre la mesa algunos conceptos, pero en
lo que interesa de verdad aún estamos muy distanciados. Hay un gran espacio,
que no sé si vamos a ser capaces de cerrarlo".
Ante esa
falta de avances significativos, ambas partes decidieron no reunirse el
domingo, esperar al lunes para volver a trabajar en grupos pequeños e intentar
el martes con más representantes de ambos grupos ver si pueden lograr avances
positivos.
El lunes
debería ser el día que comenzasen los campos de entrenamiento, pero ya han sido
cancelados lo mismo que 43 partidos de exhibición de la pretemporada.
Pero quizás
lo que más preocupa es que la temporada regular ya no podrá comenzar como se
esperaba a partir del próximo 1 de noviembre, aunque oficialmente todavía no se
haya dicho.
La sesión
más larga de trabajo desde que comenzó el cierre patronal dio para que las dos
partes expusiesen sus puntos acerca de los principales asuntos que los divide
como son el reparto de ingresos y el tope salarial.
Los dueños
quieren un tope salarial rígido, o al menos quieren un número de cambios al
actual sistema que consideran demasiado flexible, y que los jugadores lo
prefieren dejar como está.
Al final
no hubo de nuevo ningún tipo de avance en ese aspecto y las posiciones se
mantuvieron porque ninguno de los argumentos expuestos fue tomado en
consideración para cambiar los criterios de dueños y jugadores.
Menos
productivo fue todavía el asunto de como tendrían que quedar las proporciones
en el reparto de las ingresos, que no quisieron ni tocarlo porque los dueños
piden rebajar el 57 por ciento que recibieron los jugadores en el antiguo
convenio al 46 en el nuevo que se vaya a firmar.
Ante este
panorama poco optimista, Stern declaró que no tenía nada que anunciar en términos
de nuevas cancelaciones, pero ya está asumido por ambas partes que el resto de
la pretemporada no se podrá disputar: "Nuestro deseo sería el no cancelar,
y teníamos la esperanza este fin de semana de tener las cosas más claras, pero
por razones que entendemos, los jugadores sugirieron que reanudemos el lunes
los trabajos y lo aceptamos". Stern volvió a utilizar al máximo la
diplomacia para evitar la palabra "pesimismo".
A
diferencia de Hunter, que fue más directo al admitir que no se habían logrado
ningún tipo de avance importante y mucho menos que permitiesen acercar
posiciones, Stern habló de cierto nivel de progreso: "No estamos cerca de
nada, pero sea lo que sea, estamos más cerca de lo que estábamos antes".
Por su
parte, el presidente del sindicato de jugadores, el base de los Lakers de Los Ángeles,
Derek Fisher, resumió el contenido de la reunión del sábado con la aceptación
que no se habían hecho progresos para sentirse más optimista que el viernes:
"La realidad es que nos queda todavía un largo camino que recorrer, a
pesar del intercambio de ideas que mantuvimos. Existen grandes diferencias
entre las dos propuestas que están sobre la mesa con relación a los aspectos
económicos, pero seguiremos en el proceso".
Fuente: Diario Marca