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Nº
99
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Agosto
2010
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04/07 | Mundial U19 Nueva Zelanda

Hay veces en las que, acostumbrados a ver permanentemente básquetbol profesional de mayores, cuesta darse cuenta que este campeonato de Nueva Zelanda es para menores de 19 años. Clase 90 para arriba.
¿Cuándo se nota? En la cancha, casi todo el tiempo. Afuera, cuando uno pasa por el hotel donde paran todas las delegaciones y ve a los chicos de diferentes países besuqueados por sus madres o cuando se cruza en un Ciber a todo un plantel completo jugando al Counter Strike.
Basquetbolísticamente, al menos en mi cabeza, lo más parecido que recuerdo es el Mundial U21 de Argentina en el 2005, y las cosas no son muy diferentes, salvo los dos años de diferencia que, a esta edad, son importantes.
En Auckland todavía no he podido ver en persona a dos de los candidatos (Estados Unidos y Grecia), pero ayer quedó demostrado que, salvo los yanquis (en principio), el resto muestra una cara hoy y otra mañana.
Los norteamericanos empezaron en un grupo muy simple, con dos equipos malos (Irán y Egipto), por lo que tuvieron un solo encuentro difícil ante Francia, que resolvieron bien. Por ahora es candidato.
En el Grupo A estuvo quizá la mayor confusión. Los lituanos dieron el primer día una imagen muy pobre ante Puerto Rico, que con su estilo habitual desenfadado y con poco orden, le ganó con claridad. Los boricuas, al día siguiente, hicieron un muy buen papel ante los griegos, pero después fue Lituania la que terminó ganándole bien a Grecia para quedarse con el primer lugar del grupo. ¿Cuál será la realidad?
Los lituanos tienen un equipo alto, muy alto, con un pivote talentoso y versátil como Donatas Motiejunas (2.10), zurdo, que hace las cosas simples y promedia 21.3 puntos y 9.7 rebotes hasta aquí. Era favorito al principio, dejó muchas dudas en el debut y vuelve a ser favorito ahora.
Lo mismo ocurre con Grecia, aunque los campeones de Europa del año pasado tienen quizá menos poderío y dependen más de su carácter para suplantar los centímetros que les faltan. Otra incógnita, una más.
De los que jugarán los cruces con Argentina, el más sólido fue claramente Australia, con un plantel muy atlético, pivotes rápidos, que corren la cancha, y un alero muy talentoso como Ryan Broekhoff.
España y Canadá no demostraron nada distinto. Los europeos no tienen casi nada de juego interior y el que más rinde es el más bajo: Toni Vicens, un 2 metros rudo y bien ancho, con los movimientos cercanos al cesto bien sabidos. Los otros interiores tienen buena altura, pero muy pocas variantes y picardía.
Lo mejor lo muestran en el perímetro, con un base picante y encarados como Dani Pérez y un escolta un tanto creído como Jorge Santana, pero que tiene gol en las manos. Eduardo Martínez, un alero de 1.99, es quizá de los que más proyección muestra.
Los canadienses tienen a siete de sus doce jugadores dando un año de ventaja, y se nota. Están muy verdes todavía, sobre todo Kelly Olynyk, un interesante proyecto de 2.11. Flojitos los bases, bastante desordenados todos y, por ende, inestables en el juego.
Croacia, por su parte, es para mí el equipo más fuerte del torneo, sin haber visto a Estados Unidos y Grecia. Talento en todas las posiciones, con una estatura impresionante en cada puesto, con carácter y personalidad.
¿Qué más se les puede pedir? Defensa, básicamente. Tienen tantas alternativas ofensivas que en defensa aflojan. Y necesitan el balón para crear. Cuando no lo tienen rápido, se fastidian. Así los sacó de juego Argentina. El problema es que, cuando pueden revertir eso, son tremendos.
Tienen al hasta aquí mejor jugador del torneo, Mario Delas, un ala pivote que puede tirar de tres, pero que en la pintura resuelve con una facilidad asombrosa. Fue el verdugo de Argentina y lidera la tabla de goleadores del torneo con 24,7.
Dejamos a Argentina para el final. Como el resto de los equipos, ha sido muy irregular. En el debut, se entendió que le iba a ser difícil jugar bien con tantas situaciones que afectaban: estreno, partido clave para la clasificación, el local como rival...
Contra Kazajistán la tensión bajó y el equipo se soltó muchísimo, logrando puntos en todos los sectores e involucrando a los grandes, y contra Croacia, lo dicho: excelente arranque, un relajamiento que fue fatal, demasiado nervio y coraje para intentar dar vuelta el partido.
Lo que se vio hasta ahora del equipo de Tolcachier es una gran dependencia del perímetro. Los grandes están sin confianza en ellos mismos y no suelen tomar las mejores opciones. Aunque tengan 19 años, deben empezar a ver y entender por dónde pasan las situaciones que los benefician.
Este equipo llegó a Nueva Zelanda sabiéndose que la principal vía de gol sería Matías Nocedal, que el peso organizativo estaría en las manos de Fernández, pero que si no se lograba involucrar al resto, las chances serían mínimas.
Landoni, por ejemplo, debe entender que no puede dudar en tomar tiros de frente de 4 metros, porque aquí la duda es una pérdida, por la altura de los rivales. Y Orlietti, de muy pobre actuación hasta ahora, debe darse cuenta qué sabe hacer y qué no.
Ha perdido 6 pelotas en 3 partidos, la gran mayoría por intentar pases de fantasía que, evidentemente, no puede hacer. Y ha tomado tiros externos sin rebote que tampoco tienen lógica. Por ahí pasa parte del éxito. No nos sobran virtudes. No podemos cometer errores no forzados.
En eso ha marcado diferencia el pibe Lisandro Rasio, que no es casual que haya tenido una Liga con muchos minutos en la 2008/09 con Ciudad Bragado. Es más despierto, más pícaro y aprovecha todo lo que tiene cerca. Se convirtió en el interno más sólido del equipo, lejos (8.3 rebotes y 7.7 puntos).
Lo de Ramírez Barrios es un tema, porque el pibe juega de alero, pero donde verdaderamente rinde es cerca del cesto. El problema es que queda muy corto y le cuesta muchísimo llegar a posiciones de tiro. Pero no sería extraño, por ejemplo ante España, verlo más en esa posición.
La media cancha ha sido lo mejorcito. Nocedal es un chico con unas enormes condiciones en ataque, mucha personalidad y variantes, pero no le está saliendo todo como él seguramente esperaba.
El tiro empezó muy certero ante Nueva Zelanda y después mermó y en los uno contra uno hacia el cesto no le resulta fácil terminar con una buena posición de tiro. Para él, más que nadie, sería un alivio que los internos produzcan más de lo que lo están haciendo, porque si no a las ayudas para defenderlo se les simplifican las cosas.
Dentro de la media cancha, el más regular ha sido Luciano González, que siempre que entró generó cosas a partir básicamente de su lanzamiento. Le falta desarrollo de la penetración, para que no sea tan previsible que hay que frenarle sólo el tiro.
Los bases han estado correctos. Fernández impone jerarquía y control de tiempos, mientras que Cortés es puro ímpetu, aunque le falta un poco de decisión para terminar lo que empieza. Laprovíttola casi no tuvo chances.
Fabián García (Enviado especial a Nueva Zelanda)