Especial

Bahía Basket, el milagro de Pepe Sánchez, cumple 10 años

18:09 25/05/2020 | Que un proyecto armado y sostenido económicamente por una persona haya visto la luz y se mantenga después de una década es un logro increíble.

Pepe y su segundo hijo, el Dow (Foto La Nueva)

Quizá el 25 de mayo de 2010, cuando dio a luz Bahía Basket, Pepe Sánchez tenía otros objetivos, distintos a los que tiene hoy, en aniversario de la primera década del proyecto. En el medio, como es natural en este país, pasaron cosas, muchas, más de las que pasa normalmente un habitante de un país de primer mundo en toda su vida. Acá no, acá es más entretenido. 

Pepe largó en el 2010 un plan que, deportivamente, podía colocarlo arriba en poco tiempo si se daban ciertas cosas, que no se dieron. Igual, en estos primeros años no le fue mal, y fue competitivo contra todos, con un plantel con mucha calidad (el propio Pepe, Espil, Meyinsse, Ricky Sánchez, Faggiano, etc), pero con el tiempo, la disparidad en cuanto a la forma de conseguir recursos lo alejó de los más poderosos. 

En el medio, siempre, fue reclutando a varios de los mejores talentos jóvenes con la idea de formarlos de otra manera, con un sistema de entrenamiento riguroso y moderno, alejando de lo que la mayoría hacía, y con el objetivo entre ceja y ceja de crear un centro de entrenamiento modelo para Latinoamérica. 

Algunos años después, con el apoyo de Dow, pero sobre todo desembolsando una parte importante de lo que generó como jugador, estrenó el Dow Center, un centro de primer nivel internacional al que todavía le queda mucho margen para crecer, porque recién empieza y abarca una zona que no está cubierta ni en el país ni en general en Latinoamérica: sitios de entrenamiento profesional de alto rendimiento. 

Tras 10 años, Pepe ha logrado cubrir esa primera etapa que tanto anhelaba, mientras que se las ingenió para conformar planteles que jugaran la Liga con estilo propio, sin la presión de los resultados. Eso le generó muchas opiniones en contra, pero muchas otras a favor. Y sigue marchando en su camino, sobreponiéndose ahora a esta parálisis generada por la pandemia que, en su caso, afecta directamente a su bolsillo. 

Pero seguramente no será un virus el que lo detenga, porque si algo ha caracterizado a Pepe, tanto en su etapa de jugador como en esta de ahora (¿directivo, entrenador, emprendedor, empresario, todo junto mezclado?), es que cuando está convencido de algo, el mundo puede pensar lo contrario que no cambiará su rumbo. ¡Felices 10 años!

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