Estados Unidos

El episodio más trágico en la historia del básquet

21:42 13/10/2020 | Patrick Dennehy llegó a Baylor University en busca de un futuro en el profesionalismo. Lo mató su mejor amigo y su asesinato destapó algo peor.

Dennehy tenía un futuro prometedor (Foto: The Daily Beast)

30 de julio de 2003 fue la fecha en la que el básquet se paralizó. Se había declarado muerto a Patrick Dennehy, un prometedor jugador de Baylor University, y todo parecía estar perdido. De inmediato su caso fue un misterio y el terror se apoderó por completo de la escena. En 2002 se había transferido desde New Mexico University y soñaba con un futuro profesional que se disipó luego del desgarrador hecho. 

Para hablar de Patrick, primero, hay que recordar a Carlton Dotson, un interno que llegó a la universidad también en 2002, proveniente del Paris Junior College. Sus realidades eran similares y fue por eso que desarrollaron una amistad especial desde el momento que se vieron. No conocían a nadie, eran nuevos, compartían cuarto, experiencias e historias dentro y fuera de la cancha hasta que se hicieron inseparables. 

Lamentablemente, la situación empeoró. Dennehy y Dotson estaban muy preocupados por su seguridad, debido a que Carlton había recibido constantes amenazas por parte de dos compañeros del equipo de Baylor. La decisión que tomó la pareja de amigos fue drástica... Se compraron dos pistolas y un rifle y comenzaron a practicar tiro al blanco en una granja casi desierta al norte de Waco. 

Todo parecía ir de mal en peor y el 14 de junio de 2003, Daniel Okopnyi, un amigo, recibió un llamado de Dennehy, que decía que estaba preocupado por las constantes amenazas a Dotson y que al otro día los dos estarían en una fiesta. Pero nada de eso. Por un lado, su mamá y su padrastro no tuvieron noticias suyas por el día del padre y por el otro, Chris Turk, compañero de pieza de la pareja de amigos, descubrió que los perros que convivían con ellos no habían sido alimentados por vastas horas. 

Esas dos alarmas se acrecentaron cuando una mujer dijo que vio a Patrick y a Carlton en un auto el 12 de junio. Siete días después de eso, los padres de Patrick tomaron la decisión definitiva y avisaron al departamento de policía de Waco que su hijo estaba desaparecido. Las preguntas eran muchas y las respuestas no tanto. Todo era un cubo mágico y nadie sabía cómo ordenar cada uno de los colores del hecho. 

Finalmente, el 25 de junio el Chevrolet Tahoe de Dennehy apareció en el estacionamiento de un shopping en Virginia Beach, sin la matrícula, algo que a la policía le resultó muy sospechoso. A eso se sumó una declaración jurada que citaba a un informante de la policía, quien confesó que Dotson le dijo a un primo que le disparó a Dennehy mientras los dos discutían acerca de cómo utilizar sus armas.

Carlton regresó a la zona como un fantasma y el 21 de julio fue acusado del asesinato de su compañero de equipo y mejor amigo Patrick Dennehy. El cuerpo, encima, no aparecía, pero poco a poco se iban acercando a él. Así fue que cuatro días después de eso la policía encontró lo que buscaba en un pozo cerca de Waco. Con el correr de las horas, se identificó al cadáver y la peor pesadilla se hizo realidad. 

La cabeza estaba en un lugar y el cuerpo en otro. Había sido, a pesar de las conspiraciones de la época, despedazado por los animales del lugar. Su muerte no fue producto de eso, sino de una serie de heridas de bala en la cabeza. 

No obstante, la serie de eventos desafortunados volvió a tener un cambio cuando Dotson fue declarado incompetente para ser juzgado por el magistrado del distrito, George Allen. Tres psiquiatras lo evaluaron y todos llegaron a la misma conclusión: no estaba capacitado para prestar declaración y parecía sufrir alucinaciones y episodios de psicosis. 

Con el paso del tiempo Dotson fue puesto en el estrado, siempre tomando su medicación antipsicótica. Las voces que decía escuchar eran producto de un invento, según los especialistas y la hora del castigo había llegado. Sorpresivamente, Carlton se declaró culpable del asesinato de Patrick el 8 de junio de 2005, apenas cinco días antes del juicio. 

El 15 de junio fue la fecha en la que la justicia decidió condenarlo a 35 años de cárcel y hasta enero de este año se mantuvo en el Departamento de Justicia Penal de Texas. Luego fue colocado en la Unidad John B. Connally y el año que viene podrá ser elegible para pedir la libertad condicional. 

Pero esperen, el hecho no terminó en ese instante, más bien fue la ficha que derribó el escándalo en forma de dominó de Baylor University. Un tiempo después del asesinato de Patrick, la institución y la NCAA comenzaron unas investigaciones sobre múltiples acusaciones al programa de básquet, que iban desde el uso de drogas entre jugadores hasta pagos indebidos para ellos por parte del cuerpo técnico. 

Al probarse las malversaciones, los castigos autoimpuestos de Baylor, que la NCAA aumentó para incluir un período de prueba extendido para la escuela hasta el 2010, fueron la eliminación de un año de partidos fuera de la conferencia y una sanción de diez años por causa aparente para el entrenador en jefe Dave Bliss, quien se vio obligado a renunciar tras las acusaciones en su contra.

Fue una pena de muerte y una de las sanciones más duras en la historia de la NCAA. Además, lo que le pasó a Patrick sirvió para limpiar las cañerías de una universidad que estaba corrupta hasta las raíces. Su muerte, al menos no fue en vano. El dolor sigue y el misterio también. ¿Lo habrá matado su mejor amigo? ¿Fue todo parte de una conspiración? Las preguntas continúan y los colores del cubo mágico jamás se alinearon.   

 

 

Ignacio Miranda/ [email protected]
En Twitter: @basquetplus
En Twitter: @nachomiranda14

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