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Ginóbili y los Spurs lo tienen claro: hoy debe ser el gran día

12:09 15/06/2014 | Los Spurs tienen esta noche la enorme chance de cerrar la serie ante Miami, que marcha 3-1 a favor de San Antonio. Su mente está puesta en este juego y no quiere dejarla pasar. Manu, por su cuarto anillo.

El trío más ganador de la historia de los playoffs va por su cuarto anillo conjunto
Juego 1: San Antonio Spurs 110 - Miami Heat 95 (1-0)
 
Juego 2: San Antonio Spurs 96 - Miami Heat 98 (1-1)
 
Juego 3: Miami Heat 92 - San Antonio Spurs 111 (1-2)
 
Juego 4: Miami 86 - San Antonio 107 (1-3)
 
 
 
La lección del año pasado dejó sus efectos, muy a la vista en estos días de finales en los Spurs de San Antonio. La primera lección fue: nada está ganado hasta que la bocina suena y la serie termina. El daño que produjo emocionalmente aquel juego 6 de la 2012/13 fue tan grande, sobre todo en los jugadores más experimentados, que desde el jueves hasta hoy prácticamente no se vieron sonrisas en las caras de jugadores y cuerpo técnico, pese al 3-1 actual.
 
¿Las razones? Miami no está muerto. Esa es la primera. Tiene equipo y potencial para dar vuelta el trámite, si se toma los partidos de a uno. Mentalmente no es simple, porque el peso inconsciente de saber, en el fondo, que tienen que ganar tres seguidos, es alto.
 
¿Cuál es la clave para el partido de esta noche? Ginóbili lo dijo de alguna manera en la práctica de ayer al mediodía. "Me preocupa la intensidad y la madurez con la que tomemos el partido. Tratar que no haya uno de nosotros que piense, ´ah, jugamos en casa´". 
 
Obviamente, es importantísimo el plan estratégico que Popovich ponga en cancha, como también el que le oponga Spoelstra, pero más importante aún es la concentración con la que los Spurs salgan a la cancha, y cómo la mantengan. Qué tan apartados del triunfalismo del 3-1 puedan mantenerse. Qué tan decididos a terminar la serie esta noche estén. 
 
Lo mismo corre para Miami, pero con los argumentos opuestos. El Heat, o al menos este grupo que, desde que se formó, llegó a las finales en los tres años, nunca tuvo una situación tal de cuasi humillación deportiva. No siempre ganó, pero nunca perdió de esta manera. Dallas, en el 2011, le ganó bien, incluso coronándose en Miami, pero jamás con semejante contundencia.
 
Miami está herido y eso, con los equipos buenos, siempre es peligroso. Pareciera que no solamente está herido, sino que está groggy. ¿Qué pasará por la mente de Wade, por ejemplo? El líder deportivo es LeBron, pero el líder espiritual es Wade. A veces, parece que Wade fuera el que tiró la toalla. Es el más golpeado físicamente, el que siempre arrasta más lesiones. ¿Tendrá el entusiasmo de intentar revertir algo casi imposible, o preferirá sacarse el sombrero ante un rival superior y solo ir hasta donde la situación de, sin el esfuerzo extra de dar absolutamente todo?
 
Verá que hablamos poco de lo deportivo. No parece haber mucho por descubrir ya. Miami sabe que San Antonio moverá el balón como en los dos últimos partidos. Para contrarrestar eso deberá ser más claro en las reglas defensivas y muchísimo más agresivo. Hoy será el juego más físico de todos. No tienen margen para ver si San Antonio no la mete, salvo que estén entregados.
 
Y San Antonio debe moverse con y sin el balón. Evitar quedarse con la pelota en la mano. Esta ha sido una serie de cero poste bajo para los Spurs, y es lógico. El balón quieto en la pintura, sin una clara supremacía, a San Antonio no le sirve, como tampoco con Parker teniéndola 10/12 segundos. No se vio nada de eso en esta serie. Es lo que le conviene a San Antonio.
 
La defensa de San Antonio seguirá siendo clave, más allá de cuánto pueden mover el balón en ataque. La frustración mayor de Miami pasa por no poder meterla, por no tirar cómodo, más todavía de por no poder frenar el juego colectivo de los Spurs.
 
Si Miami logra cambiar esa parte de la historia, el juego puede desarrollarse de otra manera. Por eso, la concentración y absoluto cumplimiento de las rotaciones, doblejes, ayudas y demás, será tan o más importante que lo que hagan adelante. No deben permitir que aparezca Wade, principalmente, ni Bosh. 
 
Extrañamente (tendrá sus razones), Spoelstra no ha arriesgado más con sus tiradores para descomprimir ataques que no han funcionado. Poco juego para Battier y Jones (mucho para Allen). El año pasado, entre otras cosas, fueron decisivas las apariciones en momentos clave de Mike Miller y Battier. Uno ya no está y el otro casi no juega. 
 
Lo que está claro es que Miami algo cambiará. San Antonio estuvo tres días pensando qué cosas serán las que Miami modifique, para preparar el antídoto. Lo que no se puede entrenar es lo que les pase por la cabeza un ratito antes del juego a cada uno de los jugadores. Las señales son buenas.
 
Desde las 21 de Argentina, con la gente seguramente todavía excitada por el debut del fútbol en el Mundial de Brasil, se podrá disfrutar un espectáculo del más alto nivel con la presencia del mejor deportista argentino, si no de la historia, seguro de las últimas décadas. 
 
Fabián García (Enviado especial a Miami y San Antonio, Estados Unidos)
En Twitter: @basquetplus

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