Entrevista

Juanito De la Cruz: "En la final del Mundial 2019 hinché por Argentina"

14:25 25/07/2020 | Fue el primer argentino medallista olímpico en básquet, pero con la camiseta de España, donde se radicó a los 21 años. Jugó 13 años en el Barcelona.

Juanito, el Lagarto, en su mejor época con Barcelona

Juan Domingo de la Cruz nació el 6 de febrero de 1954 en Pasteur, provincia de Buenos Aires, en el seno de una familia peronista, por si hacía falta aclararlo. Empezó a jugar al básquet casi de casualidad de grande, a los 16, y por su altura (2.04), cayó rápidamente en la selección argentina juvenil, consagrándose campeón sudamericano en 1973 en Bahía Blanca. Barcelona lo vio en un torneo amistoso en Mar del Plata, lo fichó y nunca más volvió. Se nacionalizó español y jugó 9 años para la selección de ese país.

Con el Barcelona ganó 3 Ligas acb y 7 Copas del Rey, además de 2 Recopas de Europa. Y con la selección fue parte de la histórica medalla de plata en Los Ángeles 1984. Hoy, con 66 años, vive en Palma de Mallorca y lo llamamos para que nos cuente su historia y sus vivencias.

- Arranco preguntándote por tu nombre, que hace suponer un fuerte componente peronista en la familia. 
. Y sí. El abuelo era muy peronista y presionó para que me pusieran Juan Domingo. Nací en 1954, en pleno gobierno de Perón. A mi hermana le quisieron poner María Eva, pero ya no le dejaron, porque nació 3 años más tarde y había reventado todo.

- Vos sos de Pasteur. 
. Sí, nací en Pasteur. Mi papá es de Carlos Tejedor, el pueblo del Loco Gatti. Toda mi famiia es de esa zona. Mis abuelos tenían panadería en Pasteur y luego en General Pinto. Luego se fueron todos a Capital. Somos una familia de panaderos. 

-¿Cómo caíste San Lorenzo? 
. Fácil. Nosotros teníamos la panadería, que todavía existe, en Venezuela y Quintino Bocayuva, entre Quintino y 33 Orientales. El básquet no me llamaba la atención. Me gustaba el fútbol. Mi viejo jugaba de arquero. Entonces me consiguieron una prueba como arquero en San Lorenzo. El día anterior, por la calle, me cruzo con un gran entrenador de San Lorenzo, Erio Cassettai. Me vio, me llamó, y me insistió para que fuera a probarme al básquet. Yo estudiaba y trabajaba, y fui. Empecé a entrenarme y de a poco me enganché. Y vino todo muy rápido. Comencé a entrenar con los juveniles, al toque con la primera, luego vino la selección de Capital, la selección argentina juvenil, con la que ganamos el Sudamericano de Bahía Blanca, con Choco Raffaelli, Santini, Napolitano, Allende, Zalguizuri, Pagella, Pace, Jorge Martín, etc. Unos fenómenos todos. 
 

 

-¿Vos eras de San Lorenzo?
. No, soy de Boca. Obviamente cuando empecé a jugar en San Lorenzo, como a mí me gusta el fútbol, iba a verlos, pero soy de Boca. Soy bostero.

- En tu época no era común irse a Europa y los pocos que lo hicieron fueron a Italia. Vos creo que fuiste el único que terminó en España. ¿Cómo fue esa historia?
. Creo que fui el primero en caer en la Liga española, luego acb. No era habitual. Choco había ido a Italia, que le había ido muy bien, el Loco Montenegro después fue al Zaragoza, pero pocos. Mi llegada se da porque jugamos un torneo con San Lorenzo en Mar del Plata donde participó el Barcelona. Ahí me vieron. El entrenador era Ranko Zeravica. Vino un dirigente, me preguntó si tenía familiares españoles, le dije que sí, porque mis abuelos eran de Salamanca, y me dijo que me iban a llamar, porque quizá podía ir a España, y así empezó. Yo lo tomé medio en broma, porque no estaba en mis planes, pero me siguieron llamando y en setiembre de 1975 me llegó el pasaje para ir, con un año de contrato. Me iban a ceder al Manresa, pero con Zeravica empecé jugando, fueron contando conmigo, me renovaron por 3 años más, luego 2, luego 4. Y terminé estando 13 temporadas con ellos. 

-¿Vos empezaste jugando de entrada? ¿Cómo fue el tema de la nacionalidad?
. Sí, apenas llegué comencé a jugar. Me nacionalizaron muy rápido. En 15/20 días ya tenía el pasaporte y pude jugar como español. En la 1975/76 ya jugué. Ese mismo año ficharon a Chicho Sibilio, que era dominicano y unos años menor. Y fuimos los dos que nacionalizaron. Él tuvo que esperar más porque no era oriundo. 

-¿Cómo se concreta que puedas jugar en la selección española, al igual que Sibilio, tras haberlo hecho con Argentina en juveniles? Porque fueron de los pocos casos en la historia que se dieron de haber jugado para dos países. 
. El caso de Chicho es distinto. Yo había jugado, pero con la selección juvenil, entonces para FIBA no había sido internacional mayor, entonces podía optar por una selección u otra. Si a mí me hubiesen convocado a alguna selección argentina mayor, estoy seguro que hubiera elegido jugar por Argentina, pero como nadie me llamó, nadie me dijo nada, pasó al revés. Me llamaron de España, me dijeron que quería que fuera parte de la selección y de hecho estuve 10 años. Pero nunca pude tener la suerte siquiera de enfrentarme a Argentina. Porque en Moscú 80, que hubiese sido el momento, a Argentina no la dejaron ir. Esa era mi generación. Y tenían un lindo equipo. Yo jugué dos olimpíadas y dos Mundiales donde Argentina no participó. 

-¿Cuándo arrancaste con la selección?
. En el Eurobasket de 1977 de Bélgica. Era una selección de veteranos. Fue un desastre. Y el entrenador Antonio Díaz Miguel nos usó a los más jóvenes en los últimos partidos. Estaba Margall también. Epi no había debutado todavía. Pero a partir de ese torneo, las cosas empezaron a mejorar. En Moscó jugamos por la medalla, en el Mundial de Colombia en 1982 lo hicimos bien y en los Juegos Olímpicos de 1984 llegó la plata. El equipo había mejorado mucho con la llegada de Fernando Martín, Andrés Jiménez y otros. 

- El 84 es una bisagra para el básquet español.
. Sí, cuando nosotros volvimos de Los Ángeles vimos que todo era diferente. En la calle veías a los chicos con balones de baloncesto. Antes eso no pasaba. Fue un golpe importante. A esos 12 jugadores nos conocía todo el mundo. 

- Además coincide con el surgimiento de la acb. 
. Exactamente. El básquet pegó fuerte. Los Juegos se veían hasta en las discotecas, porque los partidos eran de madrugada. Y en los colegios y los clubes las fichas se multiplicaron. 

-¿Te quedó grabado realmente Jordan de esos Juegos? Porque muchos creo que sobreactúan con haberlo visto y en realidad el recuerdo es más por lo que hizo después. 
. Yo lo conocí antes a Jordan. Porque tuve la suerte de jugar en un partido por el 50º aniversario de la FIBA para una selección de Europa. Se solía hacer en esa época para partidos tipo homenaje. Y esa vez jugamos contra Estados Unidos dos partidos. Y estaba Jordan, que era muy jovencito. Jugaba menos que nosotros, pero veías las condiciones que tenía. Y en Los Ángeles ya fue habiendo sido el mejor universitario. Había expectativas. Él se destacó, pero se magnificó un poco, porque en esa selección eran buenos todos. Era uno más del engranaje. Pero no nos llamó tanto la atención como para saber lo que vendría luego. 

-¿Por qué creés que encajaste tan bien tanto en el Barcelona como en la selección? Porque vos no eras un anotador.
. No, no era anotador. El problema que tuve siempre es que empecé tarde a jugar. Zeravica creo que me pensó como para que fuera un tres alto, porque era flaquito, saltaba mucho, pero tenía deficiencias técnicas. No podía salir picando. Y tiro, tenía algo de 4 o 5 metros. Pero en el Barcelona, y en España, escaseaban los pivotes, entonces todos los equipos traían extranjeros grandes. Y yo me tenía que buscar la vida. En un momento me costó, y me dí cuenta que tenía que cambiar. Y me dediqué a defender duro, y a fajarme, y eso me fue dando sitio. Entonces jugábamos contra Oscar Schmidt y el entrenador me decía "ve a por él". Oscar metía 50 por partido. A mí me metía 25 y era un gran partido. Y con la selección lo mismo. Defender a Tkachenko, y a todos los grandotes que había. Pero en la selección igualmente era al revés, porque cuando yo empecé estaban de interiores Rullán y Santillana, entonces Díaz Miguel me exigía meter más puntos. En el Eurobasket de 1981 fui uno de los goleadores del torneo. Pero luego aparecieron internos con más gol, como Fernando Martín, y entonces perdí protagonismo. También tuve algunas etapas buenas en eso en Barcelona eh, pero a mí me apoyaban porque yo daba todo, me rompía la cara por el equipo. Por eso estuve 13 años. 

- Vos terminás jugando en tu carrera para dos leyendas de España, como Díaz Miguel en la selección y Aíto García Reneses en Barcelona. Dos tipos totalmente distintos. 
. Sí, diferentes. Bueno, Aíto fue el que me echó del Barcelona, pero lo que pasa es que cuando él llegó al club yo ya estaba un poco mayor. Con él estuve menos de dos años. Aíto es muy especial. Como entrenador lo respeto mucho, pero como persona no es de mis santos. No fue claro conmigo ni con muchos de nosotros. Nos verdugueó un poco. Igual reconozco que es un gran entrenador. Y Antonio confió mucho en nosotros, y a mí hasta luego me llevó como ayudante al Mundial de Argentina en 1990, donde hicimos el ridículo y terminamos jugando en Salta la ronda Consuelo. Después vino el fondo del pozo en Barcelona 1992, pero la gente fue muy injusta con Antonio, porque él no merecía que le castigaran como lo hicieron.

-¿En todos esos años venías por la Argentina?
. Sí, tenía a mis padres y tengo a mi hermana de hecho. Mi madre falleció hace dos años y mi padre hace más tiempo. Normalmente iba cada año. Ahora no voy desde que falleció mi madre. Y cuando voy me junto o hablo con Choco, o con alguno de mi época, como Carlos Perroni, que fuimos compañeros en La Catedral de San Lorenzo. A él le gusta mantener unidos a los veteranos de aquella época. 

- Vos fuiste parte de La Catedral. 
. Bueno, sí, al final. Llegué a jugar con Masolini, con Perales, con Visciglia, con Carlos obviamente. Con el negro Benítez. Pacheco. Después vinieron jugadores más jóvenes, como Claudio Villanueva. Ellos me enseñaron valores, me hicieron querer el básquet, me cuidaron.

- Después del Barcelona y otros equipos, terminás en el Baskonia con Nicola y Guiñazú.
. Sí, del Barcelona me fui dos años al Valladolid y uno al Manresa, y acabé en el Baskonia con Herb Brown. Me estaba retirando, pero me llamó Herb y estaba Chicho, que era mi hermano. Fue un año hermoso, porque eliminados al Madrid en cuartos, y me trataron muy bien. Estaba Pablo Laso de base, Joe Arlauckas, estaba Alfredo Salazar de asistente. Walter Guiñazú estaba más con el junior y estaba Marcelo (Nicola). Tengo un muy buen recuerdo. 

-¿Después de jugar fuiste comentarista verdad?
. Sí, anduve por algunas radios, hasta que el momento más importante fue en el 2006, en el Mundial, que me contrató La Sexta. Ahí me tocó hacer aquella semifinal Argentina-España...

- A eso quería llegar. ¿Cómo fue eso? ¿Para quién tirabas?
. Mirá, yo estaba ahí con Andrés Montes de relator, que falleció hace unos años. Y tenía claro que estaba trabajando para España, pero cuando tiró el Chapu...¡mama mía! Y eso hubiese cambiado mucho la historia eh. Porque si entraba ese balón, ojo. Hubiese cambiado. Venía de varios pinchazos la selección de España. Y hubiese cambiado la historia para los dos. Me acuerdo que terminó el partido y vino Luis (Scola) y me regaló su camiseta. Y me dijo al oido "tranquilo que entiendo todo". 

-¿Vos jugaste con su papá?
. Sí, claro, pero lo curioso es que Luis vivía en Martín Coronado, y yo vivía allí también antes de irme. Y a dos puertas de la casa de Scola. Yo me enteré con el tiempo de eso. Mi hermana fue la que me comentó un día que ellos eran vecinos de siempre. Cuando empecé a ir a Argentina, le llevaba ropa a Luis: camisetas, zapatillas, porque él ya era muy grandote. Por eso me regaló la camiseta en el Mundial. A la madre yo le decía que me lo quería llevar al Barcelona, pero no me dejaron. 

-¿Te resultó muy difícil hacer ese partido del 2006?
. No, no, porque yo estaba repartido. En el fondo, mi corazón es de Argentina. Mientras yo soy el que juega, me mato por el color que estaba jugando, y cuando jugaba para España me mataba por España. Pero yo soy argentino. Y con el fútbol soy argentino. Ese partido yo trabajaba para La Sexta y era diferente. Si ganaba Argentina, para mí hubiese sido bonito, pero si ganaba España, profesionalmente para mí era perfecto, porque España iba a la final. Yo ganaba sí o sí. Sentimentalmente si ganaba Argentina, y profesionalmente si ganaba España. 

-¿Y ahora en qué andás?
. Estuve 7 años en Costa Rica. Yo estuve aquí en Mallorca como director deportivo del equipo de la LEB Oro, pero tuvimos muchos problemas, no nos pagaban, económicamente fue mal, entonces acabé bastante caliente y con mi pareja decidimos irnos a Costa Rica en 2013, donde me compré un barquito y una lancha y hacía tours de pesca y snorkel. Fue una experiencia bonita, pero yo ya soy mayor, estoy pesado, la salud del deportista se resiente, tengo problemas de espalda y tobillos, entonces mi seguro médico es de aquí y este año nos volvimos a Mallorca. Yo aquí hace más de 20 años que tengo una escuela de básquet, un club, con muchos niños. He llegado a tener 20 equipos en competición, pero ahora tengo menos. Hemos llegado a competir a nivel nacional en España. 

-¿Te imagibanas que en algún momento dos de los tres o cuatro países dominantes del mundo del básquet durante mucho tiempo iban a ser Argentina y España?
. Y...no mucho. La verdad es que no era lo que se veía. En mi época, en ningún momento íbamos con la ilusión de ser campeones, porque estaba la Unión Soviética, Yugoslavia, Estados Unidos. Después vino esa generación española extraordinaria, y de Argentina qué te voy a contar. Han cogido un nivel, un valor a nivel mundial espectacular. Ahora todos los equipos españoles quieren apostar por argentinos. Técnicamente el básquet avanzó muchísimo en Argentina. Nosotros en aquella época teníamos a Fernando Martín, 2.02, yo 2.04, Romay era el único alto con 2.13. Jiménez 2.04 y 94 kilos. Después vinieron los dos Gasol de 2.15, Reyes 2.06, los Hernangómez 2.10 o 2.12. La fuerza bajo los tableros cambió por completo.

-¿Seguís el básquet acb ahora?

. Poco. La NBA me aburre mucho y de la acb suelo ver la Copa del Rey. El resto me cuesta, no te voy a engañar. 

-¿Y el Mundial lo viste?
. Sí, claro, eso sí. 

- Y ahí no tenías excusas. ¿Para quién hinchaste en la final?
. No tengas dudas. Yo estaba con Argentina cien por cien. Pero la final estaba muy clara. Yo lo dije. Me llamaron de Argentina y les dije que veía a España 20 puntos arriba. Conocen mucho a los bases, Luis estuvo con demasiada carga. Así y todo, hicieron un básquet espectacular. Flipamos con el juego que hicieron. Bien jugado, mucha cabeza. Pero iba con Argentina, no lo dudes. 

Fabián García / [email protected]
En Twitter: @basquetplus

 

 

 

 

 

 

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