Aniversario

La increíble historia de amistad de un periodista argentino y Drazen Petrovic

14:57 23/10/2019 | Alejandro Sonich es nieto de croatas y, por esa razón, entabló una relación con Petrovic cuando vino a la Argentina en 1986 que se extendió hasta su muerte. La historia.

Drazen y Alejandro Sonich y Drazen Petrovic

Era el momento indicado para contar esta historia que teníamos guardada. Ayer, 22 de octubre de 2019, el genio de Sibenik, Drazen Petrovic, hubiera cumplido 55 años. Petrovic, croata, vino por primera vez a la Argentina en 1986 para jugar la Copa William Jones, primero en Córdoba y luego en Buenos Aires.

En la capital, empezó una historia poco conocida. La cuenta el otro protagonista: Alejandro Sonich, periodista de básquetbol: "Yo recién empezaba en el periodismo y en esa Copa ayudé en la transmisión de Radio Argentina. Yo estaba embelesado con Drazen por su forma de jugar, pero era un lío, porque solo hablaba croata. Yo soy nieto de croatas, entonces le dije a mi tía, que hablaba ese idioma, que viniera a la cancha para ayudarme, y así pude entrevistar a Drazen". 

Hasta ahí, nada demasiado fuera de lo normal, más allá de la anécdota. Pero lo curioso es que Petrovic no tuvo problemas, antes de irse, de intercambiar las direcciones postales con Alejandro para cartearse. Poner la situación en contexto: en 1986 no había ni internet, ni celulares ni otra manera de contactarse en un caso así que no fuera por carta. Y empezaron a mandarse un par por año. "No hablábamos de nada raro, simplemente de cosas familiares y de la vida", cuenta Alejandro. 

El destino hizo que en 1990 se jugara el Mundial en Argentina y Petrovic viniera siendo parte de la espléndida Yugoslavia que terminó siendo campeona. "Para ese entonces él ya hablaba español, entonces nos comunicábamos más fácil. En las primeras cartas, la usaba a mi tía para que me tradujera las de él y también las respuestas mías. En el Mundial yo andaba con mucho trabajo, pero igual fui a ver sus partidos y charlaba con él después de los juegos".

En ese Mundial se dio el famoso incidente tras la final, en el que Vlade Divac sacó a los empujones a un hincha que entró a festejar con la bandera croata y que generó el distanciamiento entre el pivote y Drazen, excelentemente graficado en el documental "Once brothers". Alejandro no se olvida de ese momento: "Yo había ido a la cancha con mi viejo y él quería bajar a pelearse con Divac. Cuando se lo conté a Drazen, agradeció la actitud". 

Sonich, que originalmente era Sonjic y, como en muchos casos, fue deformado en migraciones cuando llegaron los primeros croatas al país, siguió intercambiando cartas con Drazen, incluso cuando ya estaba en la NBA. En una de las cartas, recuerda Alejandro, le contó cuando en una de sus primeras presentaciones en los Estados Unidos, lo anunciaron. "La voz del estadio dijo 'De Yugoslavia, Drazen Petrovic', y él fue hasta la mesa, tomó el micrófono y dijo, 'De Croacia, Drazen Petrovic'. Era un tipo bravo, pero la verdad es que conmigo siempre fue muy correcto".

Sonich recuerda también el día que se enteró de su muerte, cuando el jugador tenía 28 años apenas (7 de junio de 1993). "Fue al otro día, porque el accidente ocurrió en la madrugada argentina. Fue muy fuerte, porque en un año y medio se murieron dos de los tipos que más admiraba: Drazen y Freddy Mercury". Sonich se prometió entonces que el día que tuviera un hijo le pondría Drazen. Y el 21 de marzo de 1998 pudo cumplir su deseo. Hoy, Drazen Sonich es parte de la familia de Alejandro. Lamentablemente, las cartas y todos los recuerdos quedaron bajo las aguas, en la tremenda inundación que sufrió La Plata en 2013. Pero, en su memoria, todo sigue muy fresco.

 

 

 

 

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