NBA

La noche en la que Klay Thompson se convirtió en una superestrella

16:31 28/05/2020 | Se cumplen cuatro años del sexto partido de las Finales de Conferencia Oeste entre Golden State Warriors y Oklahoma City Thunder, en el que el escolta salvó a su equipo de la eliminación.

Klay Thompson y su gran noche. (Foto: USA Today)

Golden State Warriors cayó en las NBA Finals de 2016 ante los Cleveland Cavaliers luego de enlazar la mayor cantidad de victorias en la historia de la temporada regular y romper así el récord de los Chicago Bulls de Michael Jordan. LeBron James y compañía remontaron una desventaja de 3-1 y le dieron el primer campeonato de su vida a la franquicia de Ohio. Sin embargo, ya en la serie anterior los dirigidos por Steve Kerr estuvieron a punto de ser eliminados por Oklahoma City Thunder. Fue entonces cuando Klay Thompson se convirtió en una superestrella.

Con el prólogo de los 73 triunfos y la soberbia actuación del MVP Stephen Curry, los Warriors encararon la postemporada como amplios favoritos a revalidar el título obtenido en 2015. Pero, en las Finales de Conferencia Oeste, los esperaban Kevin Durant, Russell Westbrook y un elenco de atletas dispuestos a tumbarlos. Y estuvieron muy cerca de hacerlo: contra todos los pronósticos, se pusieron a tan sólo un partido de avanzar de ronda. Las dudas recayeron sobre los de la Bahía, que debían ganar dos juegos consecutivos para mantenerse en carrera. El primero de ellos, como visitantes.

Era la situación perfecta para los "underdogs": el Chesapeake Arena lleno, los campeones desmoralizados y el nivel de Curry, su mejor jugador, en descenso. OKC dominó el encuentro desde el inicio, como para alimentar aún más esa narrativa. Se fueron 41-28 al decanso y llegaron a los últimos cinco minutos con una luz de siete puntos. Pero, cada vez que los Warriors amagaban con levantar la bandera blanca, aparecía Thompson. Anotó 41 puntos y estableció el récord de triples encestados en playoffs, con once. Su aporte en el cuarto final fue vital: marcó cinco veces desde el perímetro y, a menos de dos minutos del cierre, le dio la ventaja a su equipo. Finalmente, Golden State venció al Thunder por 108-101.

El séptimo cruce se decantó para los Warriors, que encararon las eliminatorias decisivas por segunda vez consecutiva. Eventualmente, cayeron en una de las Finales más emblemáticas de todos los tiempos y sufrieron un duro revés a lo que fue una campaña extraordinaria. No obstante, el ascenso de su escolta hacia el estrellato máximo fue innegable. Lo describe a la perfección la frase que este mismo soltó tras aquella jornada: "No me gustaria decir que nací para esto, sino que trabajé muy duro para lograrlo. Bueno, creo que se puede decir que sí nací para esto."

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