NBA 2018/19

Los límites del poder

20:22 11/01/2019 | ¿Se ha extralimitado LeBron en sus actividades por onmipotencia? Sus acciones con el tema Anthony Davis marcan que pareciera no tener freno.

Vaya por delante que la monarquía de LeBron James en la NBA es indudable, absoluta, y que no puede ser de otro modo cuando el nuevo astro en la legendaria historia de los Lakers firma su mayor media anotadora desde que tenía 25 años jugando menos minutos y batiendo los promedios globales de su carrera con 27.3 puntos, 7.1 rebotes y 8.3 asistencias. Una auténtica locura que, como siempre, vuelve a situarle líder en las votaciones al próximo All Star. Lo de “Sigo siendo el Rey” da la impresión de que podrá cantarlo para siempre.

Ahora bien, como cada monarquía absoluta conocida, el poder que la misma conlleva trae consigo peligros adyacentes para todos los que la rodean. Porque un monarca sin límites para actuar es uno con barra libre para cometer errores de bulto sin consecuencias. Y tras ocho Finales consecutivas de la NBA cualquiera podría creerse inmune a la Kryptonita, que es un poco por donde va James en esta última fase de su carrera con 34 años, sobretodo tras dos polémicas surgidas esta temporada que le dejan en entredicho.

¿Jugador y agente?

Por todos es sabido en las interioridades de la NBA que LeBron todo lo puede, todo lo controla. Desde su dominio en la pista hasta su influencia como icono comercial, pasando por su vicepresidencia en la Asociación de Jugadores. Jamás se embarca en ningún proyecto que no tenga atado de principio a fin y donde su marca personal extienda los tentáculos a todos los niveles. Nadie le tose. La agencia de representación Klutch Sports Group, dirigida por su amigo de la infancia Rich Paul (a quien LeBron puso al frente) es conocida por su agresividad en el reclutamiento de estrellas afroamericanas y con un discurso de lo más racial. Ahí los hilos también los mueve ‘El Elegido’. 

John Wall, Ben Simmons y Eric Bledsoe cuentan entre sus clientes, pero quien ha desatado una gran polémica ha sido su última gran incorporación: nada menos que el súper All Star Anthony Davis. “Bienvenido a la familia”, publicó James sin tapujos en Twitter, además de admitir luego a la cadena ESPN que “sería increíble, obvio” que los Lakers adquiriesen al interior de los Pelicans vía traspaso o en el mercado de agentes libres (termina contrato en la campaña 20/21). El lío, por supuesto, no se hizo esperar. Alvin Gentry, coach de New Orleans, estalló en rueda de prensa. “No lo vamos a traspasar de ninguna manera y LeBron está manipulando. Si hablas así de un jugador que tiene contrato estás manipulando. Llevo 31 años en la Liga y es lo que pienso”. Y es que claro, no lo declara un jugador estrella de otro equipo, ni siquiera solamente 'el Rey’ de la Liga… sino quien maneja la carrera del jugador a través de una agencia profesional. “Mi trabajo también va a ser reclutar jugadores. Estaré en sus puertas y en sus líneas telefónicas viendo cómo podemos seguir ayudando a esta franquicia a volver a lo alto de la montaña”. Palabra de LeBron sobre el plan de sus Lakers. Uno que ha levantado ampollas ligadas a la marcha de Kyrie Irving de los Cavs escapando al séquito del Rey.

Sumisión o ataque frontal

James tiene cuatro años de contrato en LA y los Lakers han liberado masa salarial para adquirir una estrella por el máximo dinero permitido el verano que viene. Eso sí, muchos no lo ven como ir a ganar con LeBron, sino ir a ganar para LeBron. “Se trata de hacer un sacrificio para ganar. Todo tiene que girar alrededor de él”, explicaba su compañero recién llegado esta campaña, el pivote Tyson Chandler, en la recta final de su carrera y con nada que perder ante la oportunidad ¿Otros? No tanto. Kawhi Leonard, Paul George y Jimmy Butler son algunos de los que pasan de la idea, con Kevin Durant (opción de ser agente libre en junio) encendiendo la mecha de la bomba.

“Tiene muchos fans entre los miembros de la prensa, hasta los reporteros le adulan. Hay veces que no se trata ni de baloncesto, así que entiendo el porqué alguien no querría estar en ese ambiente porque resulta tóxico. No es culpa de LeBron, sino de la cantidad de groupies que hay en los medios de comunicación”. El comentario de KD “me molestó tanto a mi, como a mi familia y a mis amigos. No creo que haya tenido nunca un ambiente así a mi alrededor”. Contestación de un James al que, desde que está en LA, sigue una cámara vaya donde vaya con vistas a una serie documental.

A la sensación de que todo gira en torno a su figura no ayudan comentarios como el realizado hace días, en el que aseguraba que “el hecho de ganar a los Warriors del récord de 73-9 me convertía en el mejor jugador de todos los tiempos”. Las autoproclamaciones rimbombantes son muy propias de las monarquías absolutas, a la vez que innecesarias y polémicas. “Michael Jordan nunca dijo algo así. Respetaba a los grandes jugadores que ha habido a lo largo de la historia y a sus contemporáneos. Si lo dicen de ti todos los que están a tu alrededor no hace falta que lo digas tu”, fue la reprimenda de Scottie Pippen, fiel lugarteniente de un Jordan al que aún nadie le ha quitado el título popular como ‘The GOAT’ o ‘The Greatest Of All Time’. La historia cuenta que, cuanto más déspota es un monarca absoluto, más enemigos se genera y más gente acude a derrocarlo. Otra cosa es que lo logren.

Antonio García Elcano (especial par Básquet Plus)

 

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