NBA

El día que Magic volvió a sonreír y la NBA respiró aliviada

14:46 30/01/2026 | Un día como hoy pero hace 30 años, Earvin Johnson desafió al miedo, al estigma y al tiempo para reencontrarse con su gran amor: el básquet.

La sonrisa del básquet (SI)

El 30 de enero de 1996 no fue un partido más en la NBA. Fue una reparación simbólica. Cuatro años después de haber sacudido al mundo del deporte al anunciar que era VIH positivo y retirarse en plena vigencia, Magic Johnson volvió a pisar una cancha oficial. El escenario fue el Great Western Forum de Inglewood y el rival, Golden State Warriors, casi un detalle menor frente a la carga emocional de la noche.

La herida original databa del 7 de noviembre de 1991. Magic, cinco veces campeón con Los Angeles Lakers y rostro del “Showtime”, anunciaba su retiro tras conocer su diagnóstico. En un contexto de enorme desconocimiento y prejuicio sobre el VIH, la noticia fue recibida como una sentencia definitiva. Johnson, lejos de esconderse, decidió enfrentar la enfermedad en público, convirtiéndose en una figura clave para la visibilización y la lucha contra el SIDA, incluso cuando eso le costó su lugar en la cancha.

Aun retirado, la NBA nunca terminó de soltarlo. Fue All-Star en 1992, MVP del juego en Orlando, campeón olímpico con el Dream Team en Barcelona y protagonista de debates incómodos sobre miedo y desinformación, incluso entre colegas. Intentó volver en la 1992/93, pero el clima no estaba dado. Recién en 1996, con el respaldo médico y personal necesario, Magic entendió que debía despedirse jugando.

Aquella noche regresó desde el banco, con Nick Van Exel como base titular. Cuando Del Harris lo llamó, el Forum explotó en una de las ovaciones más recordadas de su historia. Magic respondió como sabía: 19 puntos, 10 asistencias y 8 rebotes en 27 minutos, en el triunfo 128-118 ante los Warriors. Más pesado, menos explosivo, pero con la misma visión y jerarquía que lo habían convertido en leyenda.

Johnson jugó 32 partidos más esa temporada y se retiró definitivamente en mayo, tras caer ante Houston en primera ronda de playoffs. Su última planilla fue modesta, pero irrelevante. Lo importante había ocurrido mucho antes: Magic le había ganado a la muerte, al prejuicio y al silencio. Aquella noche de enero no fue solo un regreso deportivo; fue una celebración de la vida.

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