LNB 2014/15

Rivero: “Lo de estos años será muy difícil superarlo”

16:53 19/06/2015 | Tras su salida de Peñarol, hablamos con Fernando Rivero, quien hizo un balance de sus dos temporadas como entrenador y de los 10 años en el club marplatense.

"El campeonato de Liga es algo que no se me va a borrar", recordó el Tulo. (ligateunafoto.com)
Después de dos años como entrenador principal, ganando una Liga Nacional y un Súper 8 en la temporada 2013/2014, Fernando Rivero dejó de ser el coach de Peñarol por decisión del club, quien no le renovará su contrato para el próxima campaña. 
 
La eliminación en las semifinales de la Conferencia Sur ante Gimnasia (3-1) llevó a los marplatenses a tomar la determinación y a ponerse en la búsqueda de un nuevo técnico. Rivero pasó 10 años en el mundo Milrayitas, los primeros ocho como asistente. Es hora de tomar un nuevo rumbo, pero al mismo tiempo hay que hacer un balance. Y el Tulo habló con Básquet Plus para analizar lo vivido en Peña. 
 
-Primero y principal contame un poco cómo se dio la salida...
-Tuve una reunión el lunes a la tarde con Alfredo (Miño, dirigente de Peñarol) y ahí me comunicó que no me iban a renovar. Esa fue la noticia que me dio, y a partir de ahí no queda otra que analizar lo que pasó y esperar a que surja otra oportunidad. 
 
-¿Era algo que imaginabas o intuías, o te agarró por sorpresa?
-Es algo que puede pasar en nuestra profesión. Yo tenía contrato por una temporada y siempre fue así, año tras año fui renovando y de repente cumplí 10 temporadas en el club, y en esta cuando me junté me dijeron que no me iban a renovar. Era una de las posibilidades, la otra era continuar, no hay muchas vueltas en esto. Ahora habrá que ver cómo sigue la historia. 
 
-Vos lo dijiste, viviste muchos años en el club. ¿Qué sensación tenés por esta salida después de todo lo que viviste?
-Tristeza, porque fueron muchos años que coincidieron en una etapa muy importante del club tanto en lo deportivo como en lo institucional. No sólamente hubo logros a nivel nacional e internacional, sino que el club creció un montón y yo lo vi crecer. La cancha, consultorio, gimnasio... Después de 10 años en los que uno tiene una rutina y su lugar, irse es un poco chocante porque no estás acostumbrado. Pero nuestra profesión es así. Demasiado tiempo estuve en Peñarol, y sin haber nacido en el club o en Mar del Plata. No es normal lo que me ha pasado. 
 
-¿Cuál es el balance que hacés de estos dos años como entrenador principal y qué te llevás de esta experiencia? 
-Primero, tener la posibilidad de dirigir en la Liga. Cuando vas a una reválida de entrenadores hay 400 ó 500 personas en la misma situación que vos, y estar en uno de los equipos de Liga es muy valioso y gratificante. Siempre tuve en claro que la idea era llegar a la Liga, desde mi época de formativas. Quería vivir la Liga por dentro y de repente estuve ocho años de asistente en Peñarol, y me tocó la mejor época del club. Después tuve que tomar la posta de Sergio (Hernández) y dirigí dos años en Liga, muchos partidos a nivel internacional. Soy un el primer entrenador novato que sale campeón en su primera temporada, también ganamos el Súper 8. La verdad es que es demasiado. Y tuve la frutilla del postre de, en mi primera temporada, haber estado con Nico (Casalánguida) en la Selección. Lo de estos años será muy difícil superarlo en cuanto a logros y sensaciones. Pude dirigir muchos jugadores que me enseñaron y me enseñarán un montón de cosas. 
 
-Siempre es difícil elegir un momento destacado, sobre todo cuando vivís un ciclo tan exitoso. ¿Pero con qué momento te quedás de todos estos años en Peñarol?
-El título de la Liga Nacional no se va a borrar nunca más. Soy el primer entrenador en jefe debutante que sale campeón. Ese es un momento crucial y me cayó la ficha con un mensaje del Negro Cocha, que me dijo “Negro, te odio. Yo estuve 20 años para salir campeón y vos lo lograste en tu primera temporada”. Nos conocemos y él me aprecia mucho. Leyendo ese mensaje me di cuenta que hubo gente a la que le costó años y años conseguirlo, así que fue un momento muy importante. Me voy a quedar con eso, fue lo mejor que me ha pasado como entrenador en jefe. Después, como asistente tuve situaciones muy gratificantes. Con Sergio (Hernández) la he pasado muy bien. 
 
-Te cambio de tema y te meto en lo que fue esta temporada. ¿Cómo la viste y qué balance pudiste hacer?
-Hasta mediados de enero tuvimos un andamiaje muy bueno. Pudimos clasificarnos en el primer cuadrangular de la Liga de las Américas en Brasil, en las semifinales en Mar del Plata nos clasificamos en la segunda fecha, y creo que en ese enero hilvanamos nueve triunfos seguidos. Ese fue el mejor momento que tuvimos. A partir de ahí el equipo fue muy irregular, por momentos se jugaba bien y por momentos mal, incluso en el medio de los partidos teníamos baches y buenos picos. Se complicó después de enero en adelante. Tal vez haya sido el tema de extranjeros, con el recambio de Justin Giddens en el medio, las lesiones, el fixture, la cantidad de partidos. No sé, habrá sido una cuestión de varias cosas. Fue una Liga muy extraña, fue la primera vez que se jugaron 52 partidos y hoy, ya en las finales de Conferencia, te das cuenta que costó. A Regatas, que tuvo una fase regular tremenda; a Obras, que estuvo siempre entre los dos primeros de la Sur y se quedó afuera. Fui muy diferente a lo que estábamos acostumbrados. En Peñarol, desde enero en adelante, nos faltó regularidad para llegar a los playoffs de la mejor manera.
 
-¿Por qué pensás que les faltó esa regularidad en la recta final? ¿Cuál fue el mayor déficit del equipo en cuanto al juego? 
-Creo que faltó consistencia en los dos lados. Por momentos estábamos muy bien atrás pero no la metíamos, o lo hacíamos y estábamos mal atrás. No sé si fue el desgaste, la cantidad de partidos, el cansancio... Quizá suena a excusa, pero cuando levantamos un poco nuestro nivel en los dos últimos partidos de la fase regular, ganándole a Argentino en Junín y quedándonos con el clásico jugando bien, sufrimos las lesiones de Adrián (Boccia) y el Oso (Osimani). Arrancamos la serie con Bahía Basket con un jugador menos, después dos y luego tres en el tercer juego (por la suspensión de Gutiérrez). Todas esas cosas van sumando a que todo se haga cuesta arriba. Después nos quedamos con tres bases y sólo un escolta, y el equipo estaba medio desarmado de acuerdo a lo que uno había pensado en la pretemporada.
 
-¿Cómo viste la serie contra Gimnasia?
-Creo que el primer partido en Mar del Plata tuvimos chance de ganarlo. En el primer tiempo tuvimos ventaja de ocho puntos, faltando 1m40 para el cierre estábamos cinco puntos arriba, y después de que se nos vinieron tuvimos dos libres para pasar al frente y defender la última bola y no pudimos, y después nos quedó incluso el último tiro. La moneda en ese juego no cayó para nuestro lado. Ellos hicieron un buen partido y nosotros también. Fueron cosas pequeñas y se dio en una noche iluminada de De los Santos que al final terminaron dándoles en segundo punto a ellos. Ahí hubo un quiebre. Igualmente, si analizamos por completo la serie, ellos fueron más que nosotros y por eso ganaron 3-1. Quizá si el tercer partido hubiese caído para nuestro lado, la historia hubiera sido diferente. 
 
-Cuando se concretó la eliminación ante Gimnasia, Leo Gutiérrez señaló que al equipo le había faltado química durante todo el año. ¿Lo viste así, por qué pensás que lo dijo?
-El tiene mucha experiencia en esto y se da cuenta de las cosas mucho más rápido. Yo creo que hasta enero tuvimos, porque sino no podíamos haber llegado a la final del Súper 8. También nos había tocado enfrentar a Obras con la chance de quedar primeros en la Conferencia, o nos metimos entre los cuatro mejores de América, que es algo muy importante porque veníamos de cinco años de no estar en el Final Four del torneo. Creo que por momentos se jugó bien al básquet, pero en el último tramo no lo pudimos hacer.
 
-¿Te quedó alguna deuda personal este año, algo que pienses que podrías haber hecho de manera diferente?
-Quizás en el tema de extranjeros. Cuando en su momento estaba Fisher y venía en bajo rendimiento, tendría que haberlo cortado antes para traer a alguien más. Pero es un ejemplo, y son cosas que se dicen con el diario del lunes, no hay que olvidarse que Fisher nos ayudó a ganar el campeonato anterior, y esas cosas pesan. Otro ejemplo, insistir más cuando yo quería a un base iraní para jugar la Liga de las Américas, y terminó viniendo Dowell, quien realmente no nos ayudó. Pero son cosas que en el momento creés que estás haciendo lo correcto. Después, pasado el tiempo, como no funcionaron pensás que las hiciste más. Pero estaba haciendo un repaso en la última semana y yo dirigí seis torneos con Peñarol, de los cuales cuatro llegamos hasta las semifinales y en dos salimos campeones. El año pasado, el equipo hizo el récord histórico para la institución en cuanto a la fase regular. Fueron muchas cosas importantes, y yo le veo más el lado positivo que el negativo.
 
-¿Y ahora, cuál es tu ambición personal para lo que viene?
-Primero ver si aparece algún club que esté interesado en mis servicios (risas).
 
-Claro, ¿pero tenés intenciones de mantenerte en la Liga o estás abierto a otras cosas?
-Sí, la idea es mantenerse en la Liga. Pero yo recién empiezo, llevo dos años como entrenador en jefe y hay que pensar que hay entrenadores que todavía no han llegado a ganar un título y yo tuve la suerte de hacerlo en mi primera temporada. Siempre dije que mi carrera ha empezado al revés de todos. La mayoría comienzo como entrenador en jefe de un equipo de TNA o en uno mitad de tabla de Liga, pero mi primer año fue en un equipo que venía siendo multicampeón y con grandes jugadores. Fue todo al revés a lo habitual, pero se dio así, no lo busqué y por suerte en esa temporada salió bien. Ahora veremos si aparece algo concreto, y si es viable o no. 
 
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