Juegos Olímpicos de Atenas 2004

Walter Herrmann y una historia inédita de Atenas 2004

16:49 05/04/2020 | Tenía una rutina previa de gimnasio y pileta. El día de la final la rompió y se quedó a descansar. Una anécdota particular de Walter Herrmann.

Herrmann ante Grecia (Foto: FIBA)

Walter Herrmann no venía jugando mucho en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Era uno de los últimos en la rotación del entrenador, Rubén Magnano, y él lo sabía y lo entendía. Precisamente por esto fue que decidió comenzar a prepararse para su próxima temporada en Unicaja Málaga. ¿Cómo? A través de una rutina de gimnasio en el que hacía pesas todos los días y también se metía a la pileta. Ya que no iba a poder sumar minutos, el alero iba a aprovechar para hacer algo productivo. 

El día del partido ante Grecia, Walter hizo la misma rutina previa. Se mató en el gimnasio y se fue a la pileta, sin importar lo que ocurriría después. Ni él ni nadie se esperaba que sumara minutos en la etapa decisiva, pero todo se modificó en el tercer cuarto, cuando Argentina necesitaba una opción diferente. Herrmann estaba listo en el banco y Magnano decidió llamarlo. Él no entendía mucho la cosa, pero saltó a la cancha y se robó el show.

Anotó seis puntos seguidos en un abrir y cerrar de ojos. Quizás no fueron la gran cosa, quizás sí, pero a partir de ese momento los nacionales mostraron otra cara, comenzaron a defender y a correr como sólo ellos sabían hacerlo. Finalmente terminaron ganando el parcial por 24-18 y todo se decidiría en el último cuarto. En el periodo decisivo todos se unieron para liquidar al local, ante 20.000 espectadores y un escenario que vibraba a cada minuto.  

Hombre de costumbres, Walter hizo exactamente lo mismo en el siguiente choque. Argentina enfrentaba a Estados Unidos en las semifinales y él no rompería la cábala. La vida lo volvió a premiar y nuevamente tuvo un gran ingreso en un momento complicado del partido. Entró como revulsivo y revolucionó el juego a partir de su verticalidad, aportando lo suyo para que los argentinos se impongan y se clasifiquen a las finales de Atenas 2004. 

Cualquiera hubiera mantenido la rutina para la final, pero Walter no lo hizo y en la previa del partido se quedó a descansar por si tenía que entrar. Lamentablemente, en la última instancia Herrmann no pudo participar. ¿Casualidad o motivo? Nadie jamás lo sabrá.

 

 

Ignacio Miranda/ [email protected]
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