Liga Nacional

Falleció Carey Scurry, el “Jordan Borracho” de la Liga Nacional

20:48 19/05/2026 | A los 63 años falleció quien pasara por la NBA, y brillara en los 90 en Argentina, además de dejar un tendal de historias fuera del campo.

Scurry dejó su marca donde jugó, tanto dentro como fuera del campo

La Liga Nacional de la década de los 90 tuvo a enormes extranjeros, muchos de ellos con gran talento y con pasos por la NBA. Y uno de ellos nos dejó a los 63 años, Carey Scurry.

Scurry, alero de 2.01 y con grandes tareas en la NCAA, fue elegido en la posición 37 de la segunda ronda del draft de 1985 por Utah. En el equipo que ya tenía a dos jóvenes John Stockton y Karl Malone, aunque no logró encajar por sus incipientes problemas con el alcohol en una franquicia que se ubica en un estado mormón, con poca vida nocturna. Tras dos temporadas y media irregulares, le tocó una media temporada final en la NBA en los Knicks, y entonces su paso siguiente fue Europa, tras 188 partidos en la élite. 

En la época de dominio de GEPU, más específicamente en la 91/92, Scurry llegó al equipo que había sido campeón en la temporada anterior. Y el estadounidense arribó para reemplazar como anotador a Charles Parker. Con una enorme capacidad atlética, deslumbró a todos en San Luis con 27.4 puntos y 7.4 rebotes, llevando a su equipo de nuevo a la final. Ante Atenas no pudo levantar el título, pero dejó partidos de 47 y 45 puntos.

Pero con sus antecedentes en Estados Unidos, Scurry también dejó momentos fuera de la cancha. Las historias sobre sus escapadas nocturnas se convirtieron en leyendas. Unas semanas después de su llegada, ya se lo veía frecuentando los bares locales, donde se convirtió en un habitual, dejando de lado sus responsabilidades en el equipo. Pero era su talento en la cancha lo que mantenía a sus compañeros al borde del asombro.

Para 1993 volvió a Argentina para jugar en Regatas de Mendoza en el viejo Torneo Nacional de Ascenso. Con su enorme talento maravilló nuevamente, pero su estilo de vida no había cambiado, con relatos de haber sido capaz de tomarse 24 cervezas en una misma noche y al día siguiente brillar en los partidos.

Una anécdota memorable ocurrió después de un partido en General Pico. El equipo tuvo una cena y, mientras todos se preparaban para el regreso, Carey decidió que una última parada en un bar era más atractiva.

No apareció a tiempo, y tuvo que tomar otro colectivo para regresar a Mendoza. "Se le calentó el pico", comentaban los compañeros entre risas, aludiendo a su famosa afición por la cerveza. su relación con el técnico José Podskoc fue permisiva, al punto de permitirle beber cerveza antes de los entrenamientos. Era común verlo en las tribunas, abriendo latas, mientras sus compañeros realizaban ejercicios. La relación con el club en sí fue buena, ya que incluso pagaron una deuda reclamada por un almacenero. “Yo siempre vengo acá y pago. Sólo le pedí dos días que esperara hasta que cobrara. Yo cumplo mi palabra”, fue lo que explicó el molesto Carey.

En 1995, Scurry se unió a Ferro, un equipo joven con talento (Gabriel Fernández, Luis Scola, Cristian Aragona, Martín Budding) que necesitaba un líder. Su presencia fue significativa, pero también problemática. El verdolaga fue su última parada en la Argentina, dejando una firma bien estampada de su estilo. En un partido por la 18º jornada, el árbitro Daniel Godachevich le pitó una técnica, Scurry se enojó y le pegó una patada en el culo, que generó su expulsión y el fin de su año en Ferro. Curiosamente, no fue la primera vez que el extranjero jugaba con los pies, ya que había tenido una expulsión con tintes karatecas en su paso por Grecia, ambas descalificantes.

Latinoamérica estuvo a sus pies, jugó en Brasil y también en Chile, donde fue campeón e ídolo por Colo Colo. Tras sus buenos momentos, volvió a su punto de partida en los Estados Unidos, donde dejó el plano terrenal a los 63 años.

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