Balance tras 12 años de Fabián Borro
22:31 10/02/2026 | El dirigente, fallecido hoy a los 64 años, tocó prácticamente todos los niveles de la organización del básquetbol americano. Buenas y malas de un período complejo.
Esta mañana falleció Fabián Borro, como la dijimos, el dirigente de básquetbol más poderoso de la historia de nuestro deporte. Sin lugar a dudas. Un animal político ciento por ciento. Tampoco hay dudas sobre eso. Gestionó todos los niveles: club, federación local, Asociación de Clubes, Confederación y FIBA Américas, aunque en esta última su poder fue relativo, ya que el manejo real recae sobre el secretario general.
Lo primero fue Obras, un club particular, manejado en dos etapas por Miguel Mancini, al que derrocó en el 2001. A nivel deportivo, quizá fue su mejor gestión, más allá de no conseguir nunca el título de la Liga, que se le negó en la 2011/12, cuando perdió la final contra Peñarol de Mar del Plata 4-2.
Durante años fue parte de un grupo que terminó forzando la salida de Eduardo Bazzi, cuya gestión venía en baja en los años previos al 2014, cuando dejó la presidencia, que fue asumida por Borro. En ese momento, Borro llevó a cabo el mayor proceso de cambios de la Liga Nacional en muchos años: se suspendieron los descensos por dos temporadas, se subió en ese tiempo la cantidad de equipos en la A de 16 a 20, se modificó por completo el sistema de disputa y se buscó darle una impronta totalmente nueva a la entidad, desde el marketing y el poder de los clubes.
Las dos primeras medidas mencionadas podrían calificarse probablemente como sus dos mayores errores. La subida de 16 a 20 clubes no logró aumentar el mercado buscado, tampoco se hicieron las renovaciones de infraesctructura que se suponía se harían en esos dos años sin riesgo de descender (salvo excepciones) y se amplió el espacio en un momento donde los jugadores nacionales ya escaseaban.
El tema del calendario fue todavía más polémico. Se pasó del clásico viernes y domingo a jugar todos los días de la semana. Esa idea, para Borro y Pepe Sánchez, al que seguía mucho por entonces, no tuvo mucha aceptación y la realidad es que, al día de hoy, se la sigue criticando. La intención era que todos los días se hablara de básquet en la prensa. Eso, de alguna manera, se logró. Y la discusión mayor se produjo entre los que argumentaban que ese fue el motivo central de la baja de espectadores en las canchas. O que nadie sabía cuando jugaba su equipo (esto, real, aunque con más de una causa).
Aquí hacemos nosotros un paréntesis. En Básquet Plus siempre nos gustó el hecho de jugar todos los días... ordenadamente. Sin equipos que juegan 5 partidos seguidos de local o de visitante, o que juegan 5 partidos en 10 días y después no juegan 20, y sin diferencias de cantidad de partidos jugados en los clubes que supera 1 o 2. Ha habido casos de equipos con 7/8 partidos más que otros. En cuanto a la ausencia de público en las canches, hemos dicho una y otra vez que es muy simplista adjudicar al formato la baja de público.
Primero. Antes de la llegada de Borro no había público masivo en los estadios. ¿Había más que ahora? Sí, pero por unos cuantos motivos. Porque casi no existían las plataformas digitales como ahora (Netflix, Amazon, etc), porque las redes tenían otro volumen, porque el entretenimiento no estaba desbordado de ofertas premium y por varias cuestiones más. Pero lo de las plataformas fue clave. ¿Quién va a un estadio hoy a ver un partido de básquet, pongamos en enero, a morirse de calor, pagando lo que valga una entrada, si en su casa puede estar con aire acondicionado disfrutando un espectáculo (el que usted quiera: deportes, cine, teatro, música), pagando con el valor de esa entrada quizá hasta dos meses de cualquier suscripción top? Pocos. Sería un tema para discutir en serio por un buen tiempo.
Volvamos a su gestión. En los primeros años Borro fue una máquina de acumular poder, fortaleció la permanencia de los clubes (después de los no descensos, solo se puso uno), aprovechó esos años de ¿bonanza económica? de comienzos de la era Macri e invirtió mucho en comunicaciòn y marketing. Los resultados son un poco difíciles de calificar. Se mejoró en lo que fue la difusión de la competencia, la imagen, pero cada vez se empezó a sufrir más un mundo que cambiaba rápidamente. Eso, agregado a un país que entró en un pozo depresivo desde lo económico que sigue hasta hoy. Se disimuló algo por los 5 años del millonario San Lorenzo, que armó planteles carísimos de la mano de Marcelo Tinelli y que generaron, por ejemplo, dos partidos de los cuervos contra equipos de la NBA. Irreal para lo que era la actualidad de nuestro país.
En el final del ciclo San Lorenzo llegó la pandemia, una liga no terminó, otra se jugó con muchísimo esfuerzo en burbuja entre Obras y Ferro, pero ya con Borro como presidente de la CAB, donde hizo otra revolución. Venció al presidente saliente Federico Susbielles sin necesidad de elecciones y con toda la Generación Dorada apoyando al bahiense. Otra muestra de su infinita capacidad política para acumular poder. La CAB era su gran objetivo, y lo logró convenciendo a más de medio país (federaciones).
Entonces pegó el otro golpe: unió después de más de 30 años a la Confederación con la AdC: un solo liderazgo, dos organizaciones, pero trabajando como una sola. La unión, a priori, no trajo ningún beneficio, pero tampoco perjuicios claros. Menos independencia de la AdC, que dejó en 2019 para tomar la CAB, y no mucho más. En el medio, siguió dando todas las peleas posibles, otra de sus características marcadas. No esquivaba ningún conflicto, y eso generó más problemas que soluciones, porque no pasaba por quién tenía la razón, sino por cómo se manejaban las cosas. Borro sabía desde los conflictos que tenía una pequeña Asociación de Santa Fe, hasta los escollos al más alto nivel de AdC o CAB, pasando por la gestión de Obras. Porque aunque fue dejando cargos, en casi ningún caso cedió el control. No paraba un segundo. Nunca supo (o quiso) hacerlo.
En lo deportivo le tocó la parte más difícil, salvo en el básquetbol femenino, uno de sus dos mayores logros en estos 12 años. Lo impulsó casi desde la nada hasta concretar una Liga Femenina sólida, en crecimiento. Con los hombres, sobre todo en CAB, tuvo menos chances. Pero aquí hay que ser abiertos. Le tocó el fin de la Generación Dorada, el retiro de Scola y una realidad que lo excedió. Se podrán marcar errores, pero la verdad es que en sus 4 años en CAB, en general, se pusieron todas las herramientas a mano para el equipo nacional. Salió muy mal la apuesta por Néstor García (algo que no se le puede criticar porque Néstor tenía un aval global importante), y fue por Pablo Prigioni, otro con aval de la mayoría, sobre todo de sus pares más renombrados y de la GD.
Endilgarle la no clasificación al Mundial o a los Juegos Olímpicos no parece justo, aunque haya ocurrido en su gestión. Después podemos discutir cómo se está trabajando en las selecciones formativas, pero separar la realidad del país no sería muy correcto. Sí es cierto que no se generaron recursos privados suficientes, pero eso también da para un análisis extra.
En los últimos años, algunas cosas se fueron acomodando. Se achicó la cantidad de partidos en la Liga (no así su duración, otro error), mejoraron algunas relaciones (entrenadores, AdJ), y consolidaron la mejor herencia que dejó Borro: basquetpass. Por su estilo, difícil que alguien le reconozca algo a Borro, porque sus formas prevalecieron siempre sobre el fondo. No se empezó mucho por hacerse querer. Todo lo contrario.
Sin embargo, basquetpass fue la mejor idea de toda su gestión. Logró crear una plataforma que integra todo el básquetbol argentino, desde la Liga A hasta las formaticas, el femenino, los argentinos en el extranjero y las ligas más importantes del mundo. Nunca se conoció la cantidad de suscriptores que tiene, pero no hay dudas de que es un producto de lo mejorcito para mostrar. Con mucho camino por recorrer, es cierto, pero con una estructura que no tiene ni el fútbol argentino.
Podríamos hablar mucho más de estos 12 años, pero creemos que este es un repaso bastante representativo de lo que fueron 12 años de Borro. Con pocos herederos por decisión propia, con unos cuantos dirigentes que seguirán manejando AdC y CAB con un rumbo similar, pero con estilos seguramente más de consenso, y con un deporte en crisis, más allá de lo que fue su gestión. Deberíamos terminar con tómelo o déjelo, pero la agresividad demostrada por muchos en las redes ante su muerte nos indica que es mejor no hacerlo.
Fabián García / [email protected]
En X: @basquetplus
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