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J-Mac, el pibe que inspirado por algo inexplicable tuvo una aparición mágica

11:45 20/04/2026 | Hace pocos días se cumplieron 20 años de uno de los partidos más increíbles de la historia. No en la NBA, no en Europa. El protagonista: J-Mac. Una historia única.

J-Mac, el pibe que inspirado por algo inexplicable tuvo una aparición mágica

Febrero de 2006. Se termina la temporada para el equipo del colegio secundario Greeece Athena. Por algún motivo, el entrenador del equipo, Jim Johnson, incluye en el roster del partido despedida a Jason McElwain, que tres años antes había sido ubicado como una especie de utiero del equipo. Básicamente se encargaba de alcanzarle la toalla a los jugadores, o el balón en las práticas y entradas en calor. 

Pero Jason no era un chico cualquiera. Nació en Rochester, New York, el 1 de octubre de 1987. A los 2 años le diagnosticaron autismo. No consiguió hablar hasta cumplir 5. La interacción con otros chicos era nula, hasta que apareció en su vida una pelota de básquet, la pasión de su hermano.

Para esa altura, con 18 años, el básquet era la vida de J-Mac, como le decían, y Johnson pensó que quizá podía darle una alegría en el último partido. Y lo hizo. Faltando algo más de 4 minutos, con el resultado definido, lo mandó a la cancha. El grupito de estudiantes que fue a la cancha a alentar explotó. Y entonces empezó la magia. 

Jason tomó el primer balón y lanzó de 3... la pelota pasó a un metro del aro. El coach Johnson suplicaba que pudiera meter una canasta que justificara lo preparado. Penetró en la segunda chance, tiró con tablero y también erró. ¿Fin de la historia? No, comienzo. El tercer balón que agarró lo volvió a tirar de 3, sin dudarlo....adentro limpita. Y entonces sucedió lo increíble: metió 5 triples más de forma consecutiva, el último sobre la bocina del final del partido. El estadio entero ya no podía creer lo que estaba viendo. Nadie podía entenderlo. "Si yo no hubiese sido testigo y me lo hubieran contado, no lo hubiese creído", dijo luego el propio coach Johnson. 

J-Mac terminó con 20 puntos en 4 minutos en su único partido con el equipo en su carrera secundaria. La repercusión fue tan monstruosa que ESPN premió a esa situación como el mejor momento deportivo del año, superando a, por ejemplo, los 81 puntos de Kobe Bryant frente a los Raptors. Lo recibió el presidente George Bush (h), fue a lo de Oprah Winfrey, luego sacó un libro, y dio y da charlas por todo el país. Pero fue el básquet, y sobre todo ese partido, el que le cambió la vida. "Yo medía 1.70 y no llegaba a 50 kilos -dice hoy J-Mac-. Lo que pasó fue como estar metido en una película".

En 2016, Rochester Razorsharks, un equipo profesional de una de liga menor, lo contrató por un día. Se enfrentaron a Western New York Thundersnow. Se repitiría la historia. Si el equipo generaba una ventaja importante, Jason jugaría. Así fue. Colaboró con 10 puntos con 2 triples incluidos.

Hoy Jason tiene 37 años, trabaja en un supermercado en el estado de Nueva York y entrena básquet, además de dar charlas. Su historia siempre quedará como un caso difícil de explicar, donde se mezcló todo: amor, pasión, básquet, destino y magia. 

 

 

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