NBA

Un prematuro retador para el récord de Curry: Kon Knueppel

13:59 23/12/2025 | El tirador de Charlotte Hornets quemó los libros y se convirtió en el novato con menos juegos en alcanzar los 100 triples, y con sobrada diferencia.

Knueppel, un triplista del futuro (Getty)

Kon Knueppel llegó a la NBA con la muñeca lista para el impacto. En apenas 29 partidos, el rookie de los Hornets alcanzó los 100 triples y estableció un récord de precocidad que no admite matices: nadie había llegado tan rápido a esa cifra. Lo logró en Cleveland y necesitó apenas un cuarto para hacerlo, cerrando una circulación limpia con el extra pass de Sion James y un lanzamiento que ya empieza a parecer automático. El número 4 del Draft convirtió la novedad en costumbre.

La marca toma dimensión cuando aparecen los nombres propios: Lauri Markkanen había necesitado 41 juegos; Stephen Curry, 58. Knueppel los dejó atrás con margen y ritmo, sosteniendo porcentajes que respaldan el fenómeno: 19,4 puntos por partido, 49,1% en tiros de campo y un 43,8% desde el perímetro. Triples saliendo de cortinas, en transición, con los pies plantados o tras pase extra: el menú es amplio y consistente para un jugador de 20 años.

En Charlotte encajó sin fricción. Al lado de LaMelo Ball y Brandon Miller, Knueppel aporta lectura, energía y una amenaza constante que ordena el ataque aun cuando el equipo no encuentra regularidad en la tabla. En un contexto irregular, su tiro funciona como atajo: estira defensas, acelera decisiones y convierte posesiones comunes en ventajas reales. De brote verde pasó a referencia nocturna.

La dimensión del ruido llegó desde la voz de una leyenda. “Va a ganar el Novato del Año”, lanzó Reggie Miller en The Dan Patrick Show, antes de desafiar al tiempo: “¿Stephen Curry va a estar un poco nervioso en unos 15 años?”. El propio Miller puso el freno lógico —longevidad y salud— y recordó los 17 años de dominio de Curry (42,3% de triples en su carrera y más de 4.000 convertidos). Knueppel todavía está lejos en creación y manejo, pero ya hizo lo más difícil: convertir la promesa en registro histórico. El resto, como siempre, será sostenerlo.

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