NBA

El nuevo Dallas: sin europeos después de 3 décadas

11:25 18/07/2025 | Los Mavericks no solo cambiaron a su jugador estrella, sino también a toda una cultura que los llevó a lo más alto. Un cambio radical e inesperado hace años.

Cooper Flagg, la gran promesa de Dallas y todo Estados Unidos (Getty)

Por primera vez desde 1995, los Dallas Mavericks afrontarán una temporada sin un solo jugador europeo en su plantel. El traspaso de Luka Doncic y Maxi Kleber a Los Angeles Lakers en febrero terminó de sellar el final de una era que se había iniciado en 1998 con la llegada de Dirk Nowitzki. Durante más de dos décadas, la franquicia texana fue sinónimo de talento internacional, especialmente europeo, construyendo su identidad y sus mayores éxitos sobre esa base.

El contraste con los últimos años es abismal. En 2023, los Mavericks empataron con Oklahoma City Thunder como el equipo con más internacionales en la NBA, con ocho jugadores foráneos, cinco de ellos europeos. Incluso en 2021, bajo la dirección de Donnie Nelson, se ubicaron segundos en la liga en cantidad de extranjeros, manteniendo viva la filosofía global que ayudó a Doncic a adaptarse tras su llegada desde Real Madrid en 2018. Hoy, esa política quedó en el pasado: el plantel solo conserva a Kyrie Irving (nacido en Australia, aunque formado y representante de EE.UU.), tres canadienses —Dwight Powell, Olivier-Maxence Prosper y Ryan Nembhard— y al novato guineano Moussa Cissé.

El cambio comenzó en 2021 con la asunción de Nico Harrison como gerente general y Jason Kidd como entrenador. Poco a poco, la franquicia desarmó la estructura internacional que había caracterizado a Dallas, prescindiendo de asistentes europeos como Igor Kokoskov y de figuras clave en el staff que Doncic prefería, hasta llegar al giro definitivo: el canje de su superestrella eslovena por Anthony Davis y la apuesta por un núcleo completamente estadounidense encabezado por Klay Thompson, D’Angelo Russell y el novato número 1 del Draft, Cooper Flagg.

La desconexión con su pasado europeo se refleja incluso en la figura de Nowitzki. El ícono alemán, símbolo de aquella identidad global, hoy está prácticamente desvinculado de las operaciones diarias de los Mavericks. Ni siquiera la tradición de Würzburg, la ciudad natal de Nowitzki y Kleber, tendrá representación por primera vez en 27 años.

En una NBA cada vez más internacional —nueve jugadores extranjeros fueron elegidos en el Top 21 del último Draft—, Dallas elige recorrer el camino opuesto. Ya sin Doncic y sin europeos en el radar, los Mavericks vuelven a ser contraculturales, aunque esta vez apostando al producto local.

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