NBA

161-0: el implacable récord que enfrentan los Lakers y Sixers

08:45 10/05/2026 | Ambos históricos quedaron con la soga al cuello en sus series ante OKC y New York. Remontar un 0-3 es una quimera en los playoffs y hasta estirar las series parece un milagro.

LeBron y Embiid, con la soga al cuello en sus series (Getty)


La historia de los playoffs NBA es terminante y no deja espacio para el optimismo: ningún equipo logró remontar una serie después de quedar 0-3. El dato ya es demoledor por sí mismo, pero toma todavía más fuerza al observar el detalle estadístico. En las 161 series al mejor de siete en las que un equipo tomó ventaja de 3-0, el líder terminó clasificándose siempre. Incluso las pocas que llegaron a un séptimo partido acabaron del mismo lado: apenas cuatro se extendieron hasta un Juego 7 y ninguna terminó con una remontada. El registro histórico marca 98 barridas 4-0, 47 definiciones 4-1, 12 cierres 4-2 y solamente cuatro series resueltas 4-3. La NBA construyó una de sus murallas estadísticas más impenetrables alrededor de ese número: 161-0.

En ese contexto aparecen hoy dos franquicias gigantescas tratando de sobrevivir. Los Angeles Lakers quedó contra las cuerdas tras sufrir una durísima derrota 131-108 frente a Oklahoma City Thunder. El campeón defensor dominó completamente la segunda mitad con un parcial de 74-49 y volvió a exponer la diferencia física y atlética de la serie. Ajay Mitchell explotó con 24 puntos y 10 asistencias, mientras Shai Gilgeous-Alexander manejó el partido con 23 puntos y 9 asistencias. Del otro lado, ni los 21 puntos de Rui Hachimura ni el aporte integral de LeBron James alcanzaron para sostener a unos Lakers que ya están 0-7 en la temporada frente a OKC, con una diferencia promedio de derrota superior a los 25 puntos. 

La situación de Philadelphia 76ers tampoco ofrece demasiado margen para creer. La caída 108-94 ante New York Knicks dejó a la franquicia del Proceso al borde del abismo incluso con el regreso de Joel Embiid. Los Knicks de Jalen Brunson y Mikal Bridges golpearon en el momento justo y absorbieron sin grandes problemas la ausencia de OG Anunoby. El arranque ilusionó a los Sixers, impulsados por el público y por un gran primer cuarto de Paul George, pero el derrumbe ofensivo posterior terminó reflejando la tendencia de toda la serie. Ahora, tanto Lakers como Sixers ya no pelean contra sus rivales sino contra una estadística que jamás fue derrotada.

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