NBA

El mejor #12 de la NBA fue... ¿Michael Jordan?

15:40 12/12/2025 | Este 12/12 recordamos la historia del día en que la leyenda de los Bulls se puso el dorsal más insólito de su carrera y terminó escribiendo otra página inolvidable.

Michael Jordan y su dorsal más inusual

John Stockton es, para cualquier repaso serio, el dueño histórico del número 12 en la NBA: 10 veces All-Star, 11 veces All-NBA y un legado de hierro imposible de discutir. Pero hubo una noche —una sola— en la que ese número dejó de pertenecerle simbólicamente. Fue el 14 de febrero de 1990, cuando Michael Jordan llegó al vestuario visitante de Orlando y descubrió que su mítica 23 había desaparecido.

Chicago no tenía una camiseta de repuesto y ni siquiera la búsqueda desesperada en la tribuna dio resultado. La solución fue tan básica como impactante: Jordan saltaría a la cancha con un 12 anónimo, sin nombre y sin historia. Lo que siguió fue puro Jordan: convirtió 49 puntos en 47 minutos, con 43 tiros al aro, como si llevar un dorsal ajeno fuese una afrenta personal. Tras el partido, lejos de la épica, dejó en claro su fastidio: “Nunca me había pasado algo así… es bastante irritante porque uno está acostumbrado a ciertas cosas”.

Ni el enojo ni el desorden previo lograron frenar su instinto competitivo. Con el número más inesperado de su vida, jugó como si quisiera demostrar que el talento pesa más que cualquier dorsal. Durante años, el robo de la camiseta quedó envuelto en misterio, hasta que Orlando Magic aportó una explicación digna de un thriller. Rodney Sid Powell, director de operaciones del equipo, reveló que un empleado habría trepado por el falso techo desde un vestuario contiguo para hacerse del preciado 23.

“Planearon entrar por arriba, tomar la camiseta y volver días después a buscarla”, contó Sid. El plan, por supuesto, no prosperó: seguridad la encontró escondida entre las placas antes de que su responsable pudiera consumar la hazaña. El resultado deportivo quedó en segundo plano: Orlando ganó 135-129 en tiempo extra, pero la historia fue otra. Jordan convirtió lo inusual y la bronca en una postal eterna. Lo improvisado y lo legendario convivieron en un mismo partido.

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