NBA

El Grinch de la NBA: Charlotte, el único equipo sin navidades

15:00 25/12/2025 | La tradición con casi 8 décadas de antigüedad tiene una única exclusión entre los 30 equipo actuales, ¿cuándo será su momento para los regalos?

Charlotte y su historia sin navidades

La NBA convirtió la Navidad en un ritual televisivo desde 1947: partidos de alto voltaje, relatos icónicos y las franquicias más seductoras del mercado en pantalla. De los 30 equipos activos, 29 ya vivieron esa vidriera. Todos, menos uno. Charlotte Hornets sigue siendo la anomalía del calendario: desde su inauguración en 1988 —y pese a cambios de nombre, ciudad y dueños— nunca jugó un 25 de diciembre.

La explicación no es un misterio sino una suma de requisitos que la liga prioriza cada año. Primero, el imán del talento joven hipermediático. San Antonio se coló aun siendo de lotería gracias a Victor Wembanyama; Dallas, con sus vaivenes, volvió al foco por Cooper Flagg. Charlotte tuvo una ventana real en 2021, tras el Rookie del Año de LaMelo Ball y una aparición en el play-in, pero no alcanzó. Hoy, la chance pasaría por pegar un salto vía draft (nombres como Darryn Peterson o AJ Dybantsa asoman en 2026) o por una explosión sostenida de su base estrella.

El segundo filtro es la presencia de un ícono o superestrella que garantice rating. LeBron, Curry, Durant, Jokic, Shai o Anthony Edwards explican muchas invitaciones. Charlotte, sin una leyenda viva ni un top-15 histórico en la grilla actual, queda relegado. Incluso con LaMelo, el salto de estatus todavía no llegó al punto de arrastre masivo que busca la liga para su día premium.

La competitividad completa el cuadro: de los equipos que juegan en Navidad, la enorme mayoría viene de playoffs y, en general, de ser top 5 de su conferencia. Cleveland, New York, OKC, Houston, Lakers y Denver cumplieron; Golden State se apoya en Curry; Minnesota venía de finales del Oeste. Para los Hornets, que desde 2004 apenas sumaron tres apariciones de postemporada y salidas rápidas, ese escalón sigue lejos.

Queda el mercado. Nueva York, Los Ángeles, Boston, Golden State o Philadelphia casi nunca faltan porque venden. Charlotte no. La franquicia que Michael Jordan condujo durante años —y vendió por cifras récord— aún no logró convertir estabilidad económica en relevancia deportiva sostenida. 

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