NBA

Polémica en playoffs: el gesto de Anthony Edwards que dividió opiniones

12:18 16/05/2026 | Ocho minutos antes de que los Timberwolves quedaran eliminados ante San Antonio Spurs, Ant levantó la bandera blanca y fue a felicitar al banco del rival, algo que no cayó del todo bien.

Ant y su gesto tras quedar eliminado (Getty)

El sexto partido entre Minnesota Timberwolves y San Antonio Spurs dejó una escena inusual. Con su equipo perdiendo por 33 puntos y a falta de poco más de ocho minutos, Edwards abandonó el juego y se acercó al banco rival para saludar a jugadores y cuerpo técnico. El gesto, realizado antes del final, rompió con una de las costumbres más arraigadas de la NBA.

La acción generó fuertes críticas en el programa NBA on Prime, donde analistas como Dirk Nowitzki, Blake Griffin y Udonis Haslem coincidieron en su desaprobación. Tras la victoria de San Antonio por 139-109 para avanzar a las Finales del Oeste, el foco estuvo en si ese tipo de gesto corresponde antes de que suene la chicharra final.

Haslem fue el más crítico: “Como líder, no habría bajado a estrecharles la mano”, aseguró. “Como líder de mis tropas y de mis muchachos, no habría mostrado esa debilidad. El partido no ha terminado. Me quedan ocho minutos. Todavía estoy muy nervioso… Déjenme calmarme durante esos ocho minutos, ya que no estoy jugando, y después de esos ocho minutos, bajaré y los felicitaré a ellos y a su cuerpo técnico”.

El exjugador profundizó su postura con una visión más tradicional: “¿En medio del partido, cuando tengo a los chicos que se han sentado en el banquillo animándome? No, me voy a sentar ahí y animarlos. Voy a devolverles esa energía y, cuando termine el partido, iré a darles la mano”. En la misma línea, Nowitzki remarcó: “He visto la NBA y he formado parte de ella durante muchísimo tiempo. Nunca había visto algo así… Me parece excesivo”. Griffin, más escueto, coincidió: “Nunca había visto algo así”.

Por su parte, Edwards explicó su decisión tras el partido, en el que anotó 24 puntos: “En ese momento sabes que no vas a volver a entrar, así que simplemente intentas darles el respeto que se merecen”. Para el escolta, fue un gesto de reconocimiento hacia el rival, aunque abrió un debate entre el respeto deportivo y la competitividad en pleno desarrollo del juego.

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