NBA

Los temidos límites de la NBA: ¿qué son los aprons y qué equipos los sufren?

12:24 12/10/2025 | El sistema de límites salariales de la liga estadounidense es de lo más estricto y en el pasado mercado sacudió a numerosas franquicias con gastos millonarios.

Cleveland gasta todo (Getty)

La NBA siempre fue la liga del espectáculo y las grandes fortunas, pero desde el convenio colectivo de 2023 los equipos deben lidiar con una muralla financiera que amenaza con cambiar ese paradigma. El sistema de “aprons” —dos límites adicionales al clásico tope salarial— impone castigos a quienes gasten de más. Para la temporada 2025-26, el salario máximo permitido antes de los impuestos es de 154,6 millones de dólares, mientras que el primer “apron” se activa en 195,9 millones y el segundo, el temido, en 207,8 millones.

¿Qué pasa si un equipo cruza esas líneas? Los castigos son severos. Quienes superan el primer aprón no pueden incorporar jugadores mediante “sign-and-trade”, ni fichar a jugadores liberados que ganen más de 12.8 millones. Tampoco pueden recibir más salario del que envían en un intercambio. Pero el verdadero dolor llega con el segundo aprón, que además bloquea la posibilidad de combinar contratos en traspasos, usar excepciones de traspasos pasadas, enviar dinero en negociaciones o utilizar la “mid-level exception”, una herramienta clave para fichar talento libre aún exediendo el tope salarial.

La consecuencia de fondo es aún más dura: los equipos que pasen tres veces el segundo aprón en un lapso de cinco años verán su primera ronda del draft relegada al final, sin importar su rendimiento. En una liga donde las selecciones del draft son oro, eso equivale a hipotecar el futuro deportivo. Es un mensaje directo a los dueños: gastar sin control puede salir carísimo.

Este verano, Boston Celtics fue el caso más emblemático. A pesar de haber sido campeones en 2024, debieron desprenderse de Jrue Holiday y Kristaps Porzingis por el simple hecho de no poder sostener sus contratos sin caer en el segundo aprón. Lo mismo ocurre con Golden State Warriors, que quedó apenas 2 millones por debajo del límite fatal, y Dallas Mavericks, que ya se acercan peligrosamente. En el extremo opuesto, Cleveland Cavaliers lo cruzó sin mirar atrás: están 22 millones por encima, el único equipo que hoy vive en zona de sanción.

El resultado es una NBA más controlada, menos propensa a los “super equipos” de antaño. Jugadores como Draymond Green se quejan de que se castigue la ambición y se limite el espectáculo, pero el nuevo sistema apunta a equilibrar el torneo y frenar la inflación salarial que desató la era de los contratos gigantes. La liga más rica del planeta quiere ahora algo distinto: que el dinero no compre campeonatos tan fácilmente.

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