Euroliga

Barça da un voto de fe a la Euroliga y firma por diez años en medio del ruido NBA Europa

11:21 13/01/2026 | El club catalán le comunicó a los accionistas su decisión de extender el vínculo hasta 2036, en una señal política clave para el futuro del básquet europeo.

El Barça de Pascual con futuro (Getty)

El Barcelona dio un paso estratégico de alto impacto al decidir la firma de una nueva licencia por diez años con Euroliga, asegurando su participación en la máxima competencia continental hasta 2036. La determinación fue comunicada este martes durante una reunión remota de accionistas y responde a una resolución formal del Directorio del club, con el cierre administrativo previsto para fines de enero. En un contexto de fuerte incertidumbre institucional, la continuidad de uno de los clubes fundadores representa un respaldo clave para la Euroliga.

La postura del Barça no fue improvisada. En los últimos meses, el presidente Joan Laporta ya había manifestado la intención de renovar el compromiso con la competencia, aun reconociendo el impacto potencial del proyecto NBA Europe impulsado junto a FIBA. A diferencia de lo que pretendía inicialmente la dirigencia blaugrana, el nuevo acuerdo no incluirá una cláusula de salida anticipada, una señal de estabilidad en medio de un escenario que amenaza con fragmentar el mapa del básquet europeo de élite.

La decisión del club catalán adquiere aún más relevancia si se observa el panorama general de la Euroliga. Con Barcelona ya alineado, solo Real Madrid, Fenerbahce y ASVEL no han definido su futuro a largo plazo. El caso del equipo turco está atravesado por una crisis dirigencial profunda: su presidente, Sadettin Saran, enfrenta problemas judiciales y podría verse obligado a dejar el cargo, lo que motivó al club a solicitar una prórroga para decidir entre Euroliga y NBA Europa. ASVEL, en tanto, aparece como el único accionista con chances reales de abandonar la competencia.

Desde lo simbólico y deportivo, la continuidad del Barça refuerza el peso histórico de la Euroliga frente a la amenaza de una liga paralela. El club catalán, campeón europeo en 2003 y 2010, es una de las marcas más potentes del básquet continental y una pieza codiciada por cualquier proyecto alternativo. Su permanencia no solo garantiza jerarquía deportiva, sino que también funciona como un gesto político: en plena disputa por el futuro del básquet europeo, Barcelona eligió seguir jugando en casa.

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