NBA

Boris Diaw, la historia del cortado que consiguió redención divina

13:55 10/02/2026 | En medio del mercado de libres, recordamos un caso ejemplar con el francés que salía de uno de los peores equipos de la historia y terminó tocando la gloria.

Boris Diaw, el cortado que logró redención (Getty)

Cuando Charlotte lo dejó ir en 2012, Boris Diaw cargaba el cartel más cruel que puede colgarse en la NBA: “terminado”. Venía de integrar unos Bobcats que coqueteaban con el peor récord de todos los tiempos (7-59) y su nombre estaba asociado a falta de forma física y a un talento desaprovechado. Nadie veía en ese ala-pivote versátil al jugador que había sido All-Rookie, sino a un veterano incómodo para un equipo en demolición. San Antonio, en cambio, vio otra cosa: inteligencia.

En los Spurs, Diaw no cambió su cuerpo: cambió su contexto. Gregg Popovich lo liberó del mandato de anotar y lo ubicó donde su lectura del juego podía hacer daño. Los números de eficiencia de ese período lo muestran como una rareza estadística: el único capaz de sostener 60% de efectividad tanto en poste bajo como atacando el aro. En cuatro temporadas acumuló 204 victorias, 1.270 puntos, 617 rebotes y 420 asistencias saliendo del banco, cifras que no alcanzó ningún otro suplente en ese lapso.

Su redención fue táctica y cultural. Pasó de ser un descarte en un equipo en ruinas a pieza clave de un engranaje campeón. En las Finales de 2014 rozó el MVP sin necesidad de ser estrella: defendió, pasó, pensó y castigó donde la defensa rival menos lo esperaba. Popovich lo definió con una frase que hoy sigue circulando en las oficinas de la liga: “Es uno de los jugadores más inteligentes que tenemos”.

Por eso, en este febrero de 2026 atravesado por traspasos ruidosos y el inminente mercado de buyouts, su historia vuelve a cobrar sentido. Con veteranos como Chris Paul y Lonzo Ball quedando libres tras movimientos recientes, los contendientes buscan su propio “efecto Diaw”: ese jugador mal gestionado que, en el sistema correcto, puede cambiar el destino de una temporada. Porque el mercado de cortados no siempre es un cementerio de nombres; a veces es el lugar donde empieza la redención.

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