Especial

Los Sixers y la búsqueda de un milagro con Bob Myers

11:45 18/05/2026 | Le pedimos al colega y amigo de Solobasquetonline, Marcelo Nogueira, su opinión sobre la actualidad de Philadephia, la histórica franquicia que hace 25 años no da pie con bola.

Myers buscará magia con Maxey, mientras que Morey voló y Embiid es un enigma eterno (IA)

La franquicia más antigua de la NBA sigue metida en su pantano deportivo desde hace más de tres décadas, que no puede resolver más allá de los cambios de propietarios, en las gerencias, entrenadores o jugadores de menor o mayor estatus.

Importa porque es una de las organizaciones grandes de un mercado económico importante como Boston Celtics, New York Knicks, Chicago Bulls o Los Angeles Lakers. La sequía de títulos para los Sixers se puede igualar a la de los Knicks: los primeros que mencionamos festejaron por última vez en la 82/83 y los neoyorquinos en la 72/73.

La última noticia relacionada a Philadelphia, tras la eliminación en las semifinales del Este, fue el despido del presidente de operaciones, Daryl Morey, que estaba en el cargo desde 2020 y todavía le quedaban dos temporadas de contrato.

Este movimiento supone un cambio de rumbo en la dirección de la franquicia. Estaba cantado. Los dueños –Josh Harris y David Blitzer- tenían desde hace un año en la recámara a Bob Myers como presidente de deportes en Harris Blitzer Sports & Entertainment, la compañía propietaria de Washington Commanders (NFL), New Jersey Devils (hockey sobre hielo), Delaware Blue Coast (G-League), el próximo equipo en la WNBA y el 18% de las acciones de Crystal Palace (fútbol inglés).

Myers, como general manager, fue el constructor de Golden State Warriors, que desencadenó en una década de éxitos incluyendo cuatro campeonatos, estadios llenos y millonarios ingresos por venta de productos. Dejó a los de San Francisco en la 22/23 cuando las posibilidades de mejoras a golpe de billetera para incorporar jugadores no estaban en los planes de los propietarios, decididos a dejar de pagar impuestos al lujo por superar ampliamente el tope salarial.

Myers, en Philadelphia, ocupará de manera interina el puesto del despedido Morey, mientras busca un reemplazante para la vacante de director de operaciones. Igualmente, llegue el que llegue, tendrá el poder de tomar decisiones. Su curriculum vitae lo avala.

La sociedad Harris-Blitzer compró la franquicia en 2011 por 280 millones de dólares y el valor de mercado actual es de al menos 5.000. Por ahí el negocio le fue bien. En la parte deportiva la cara opuesta. Philadelphia nunca escaló hasta una final de la Conferencia del Este.

Para colmo la gestión de Harris-Blitzer desde que compraron la franquicia arrancó mal, a saber. Contrataron como general manager a Sam Hinkie, que desde la temporada 13/14 inició un furioso tanking para conseguir mejor opciones de elecciones en el Draft y armar un gran equipo a futuro. Igual que el GM San Presti en Oklahoma City Thunder, al que le dio resultado.

Competir para no ganar, algo así como la traducción de tanking, es un fraude a los espectadores y a la misma competencia. Que, además, afecta a los ingresos propios y a los de las demás franquicias. Simple, la gente no compra entradas y no consume el producto.

En su momento, a la manipulación de Harris-Blitzer-Hinkie, con la complicidad del DT Brett Brown, se la conoció como El Proceso, nombre que salió de una frase del jugador Tony Wroten, por entonces miembro del plantel de los Sixers.

Con Hinkie al comando y el pick número 3 para el Draft de 2014, Philadelphia eligió a Joel Embiid, que una semana antes de la ceremonia sufrió una fractura del hueso navicular del pie derecho. El camerunés era un candidato al primer lugar pero la lesión lo bajó de los dos primeros lugares del podio. Igualmente, los Sixers seleccionaron a un jugador lesionado que luego estuvo las dos primeras temporadas sin jugar. Otras opciones eran Aaron Gordon, Julius Randle, Nusuf Nurkic y Clint Capela para el puesto de interior. Desconocido para muchos, el serbio Nikola Jokic quedó mezclado en la segunda ronda, elegido por Denver en el 41.

En otros Draft posteriores seleccionó a Jahlil Okafor, Richaun Holmes y el australiano Ben Simmons (número 1), un talentoso base, excelente defensor, gran pasador pero sin tiro exterior en una liga que reclamaba desde ese puesto la amenaza del triple. Fue elegido novato del año (2018) pero en siete de sus nueve temporadas en la NBA no intentó triples y cuando lo hizo apenas acertó 5 de 38.

La coincidencia con Embiid es que ambos se formaron en la prestigiosa academia Montverde, de Florida, ambos fueron seleccionados en puestos bien altos del Draft y que se lesionaron gravemente antes de debutar. La de Simmons fue en la pretemporada de la 16/17: sufrió la fractura del quinto metatarsiano del pie derecho. La misma lesión que sufrieron Michael Jordan, Carlos Delfino, Marc Gasol y Kevin Durant, por ejemplo.

Para entonces la NBA ya había advertido el escandaloso tanking y recibido la queja de otras franquicias. Philadelphia jugó para perder en la 13/14 (récord 19-63), 14/15 (18-64) y 15/16 (10-72), todavía con Embiid en recuperación. Así fue que por encima de Hinkie puso a Jerry Colangelo, exmanager de Phoenix Suns, el más joven de la historia, luego dueño del equipo de Arizona y posteriormente director de USA Basketball).

Don Colangelo incorporó a la organización a su hijo Bryan, ex GM de Toronto Raptors, y Hinkie renunció. Fue él quien eligió a Simmons pero poco duró en el cargo porque su esposa, Barbara Bottini (ex relaciones públicas internacionales de la NBA), creó cuentas falsas de Twitter para filtrar información sensible de los Sixers. Para colmo, al fin debutó Embiid, en la 16/17, se lesionó otra vez y apenas jugó 31 partidos.

Todo le salía mal a Philadelphia, antes con Hinkie y ahora con Morey, el mismo que creó un escándalo desde sus redes sociales con una opinión política en contra de China, el principal socio comercial de la NBA. ¿Resultado? Los chinos dejaron de transmitir la liga por televisión durante dos años, bloquearon la app NBA League Pass y suspendieron los acuerdos publicitarios.

Morey, un gurú de las estadísticas avanzadas para muchos, en Philadelphia, acumuló tantas buenas como malas. Se trajo de los Rockets a James Harden, cuando le tocó renovarle el contrato lo convenció para firmar a la baja y luego lo traicionó al ofrecer menos dinero del prometido; le firmó el contrato máximo a Embiid luego de que ganara el MVP pese a sus recurrentes lesiones y también agarró de la agencia libre a Paul George por un acuerdo descabellado (212 millones por cuatro temporadas, desde los 34 años) para un jugador en la curva descendente de su carrera y con problemas físicos.

La conformación del plantel de la 25/26 es otro caso aparte y difícil de entender, entre lo deportivo y lo financiero. Se sabía que Embiid y George no empezarían la temporada. No fue un acierto tener como suplentes interiores a Andre Drummond y un inexperto Adem Bona. ¿Para qué gastar dinero en Eric Gordon, Kyle Lowry, Jabari Walker y Justin Edwards? ¿No había mejores? Eso hizo que Kelly Oubre Jr (titular) y Quentin Grimes (sexto hombre) ahora están liberados para conseguir cualquier equipo por más dinero que los 8 millones que cobraron cada uno.

Es verdad que acertó con varias elecciones en el Draft: Tyrese Maxey (Nº 21, en 2020), Jared McCain (Nº 16, en 2024) y VJ Edgecombe (Nº 3, en 2025) como con la contratación de Nick Nurse, entrenador campeón con Toronto Raptors en la 18/19. También pasó que, ya sin poder, Morey aceptó un cambió con Oklahoma City que pareció desfavorable: McCain por un pick de Draft futuro de primera ronda. Pero ese movimiento tuvo que ver más con una cuestión de los propietarios. Ellos no querían superar el tope salarial y pagar impuesto al lujo.

También se puede comentar que la suerte no ayudó a la franquicia en más de una ocasión. Por ejemplo, en la 18/19 estuvo a punto de conseguir el pasaje a la final del Este pero se topó en semifinales con Toronto Raptors, finalmente el campeón. En el séptimo partido ante los canadienses, de visitante, con igualdad en 90 puntos, Kawhi Leonard acertó un doble corto que paró el corazón de las dos hinchadas: la pelota pegó tres veces en el aro y entró. No quedaba tiempo para más y los Raptors se impusieron 4-3.

Ahora, otra vez, Philadelphia es una moneda al aire. Dos contratos tóxicos en jugadores siempre al borde de una lesión grave que les impide completar una temporada regular completa. De hecho, entre Embiid y George (incluyendo sus 25 juegos suspendido por dóping) no llegaron a completar 82 partidos en la 25/26. Dos complementarios (Oubre y Grimes) en la agencia libre, y el jugador franquicia, Maxey, que tiene un salario infinitamente inferior a Embiid y George.

Se necesita más de un milagro para que los Sixers se conviertan en un equipo con pretensiones de anillo en el corto plazo. Está claro que Myers tendrá que hacer cirugía mayor en un equipo quebrado por donde se lo mire.

Marcelo G. Nogueira
Solobasquet..online
Especial para Básquet Plus 

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