Argentina

El día que Ginóbili y Scola pusieron a dieta a Campazzo

10:05 20/03/2026 | Entre platos abundantes y lecciones de profesionalismo, los referentes de la Generación Dorada le marcaron la cancha a un joven que tomaría la batuta de la Selección.

Los referentes de la Generación Dorada y su legado (Getty)

Julio Lamas, exentrenador de la Selección Argentina, recordó en una charla con Martín Reich el momento exacto en que un joven Facundo Campazzo comprendió lo que significaba ser un profesional de élite. Corría el año 2012 y el base cordobés, entonces figura de Peñarol de Mar del Plata, se preparaba para su debut olímpico bajo la mirada quirúrgica de los referentes de la Generación Dorada.

La historia se remonta a un almuerzo de concentración donde el contraste entre la vieja guardia y el recién llegado quedó en evidencia. Lamas relata: "Se fue a servir comida y Facu se puso mucho en el plato. Y entonces Manu y Luis se pusieron lo que ellos comen". El entrenador explicó que la alimentación del equipo era una doctrina en constante evolución: "Las cosas son muy dinámicas, ellos por ahí en el 2005, 7, 8 te decían 'pasta' y después le dijeron 'no, ahora no hay más harina'". Campazzo, rodeado por las figuras del equipo, no tardó en captar el mensaje silencioso: "Se le sentaron uno a cada lado y ya Campazzo cuando vio dijo 'me parece que acá me quieren decir algo'. Miró su plato, miró los otros dos... claro".

Aunque en ese instante el técnico observaba la escena desde afuera, la frase que cambió la carrera de Facu llegaría poco después. "Yo me enteré en el mismo momento pero no sabía el texto de la cosa, viste. Con el tiempo me enteré que Manu le dijo: 'Sos el único jugador profesional con panza que vi'", reveló Lamas entre risas. El impacto de esa sincericida observación fue inmediato para el base. "Imaginate, Campazzo de Peñarol de Mar del Plata ahí, ¿entendés? Con su pancita... bueno, nada, ahí Facundo empezó un cambio de alimentación", señaló el DT sobre el inicio de la metamorfosis física del jugador.

La reacción de Campazzo fue tan radical que incluso encendió las alarmas del cuerpo técnico por su celeridad. Lamas recordó con asombro: "Cuando llegamos a Barcelona había perdido 8 kilos en tres semanas antes de llegar a Londres para jugar. Y le tuvimos que decir 'pará porque te vas a lesionar en el torneo, esta cosa se hace a lo largo de un año entero'". A pesar de los riesgos iniciales, el ajuste nutricional se volvió parte de su ADN competitivo. "Le acomodamos, pero ya habían logrado el efecto", concluyó Lamas, subrayando cómo un consejo frontal de Ginóbili terminó de pulir a quien hoy es uno de los mejores bases del mundo.

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