Selección Argentina

Sergio Hernández, Julio Lamas y el tiempo muerto sin palabras en Beijing 2008

23:49 25/07/2025 | Los entrenadores compartieron el seleccionado argentino en los Juegos Olímpicos y en el partido frente a Lituania por la medalla de bronce vivieron una situación risueña.

Hernández y Lamas, una dupla increíble en Argentina

La medalla de bronce de Argentina en Beijing 2008 tuvo un partido sumamente emotivo como fue justamente el duelo por el tercer puesto. Allí, frente a Lituania, la Generación Dorada sacó ese orgullo argento y se repuso de todos los golpes para vencer a los europeos y subirse al tercer escalón del podio.

“Manu se había lesionado contra Estados Unidos 48 horas antes, Chapu estaba como siempre, era una porquería en el último partido, todo lastimado, roto. Y Lituania era un equipazo tremendo. Llegábamos mal, pero estaba la medalla de bronce en juego, y generalmente en estos partidos por medalla hay una cuestión muy clara de que la gana el que más deseo tiene, porque venís defraudado por no ir por el oro. Muchas veces la consigue el argentino, porque se recupera rápido, y a lo mejor estábamos más motivados de entrada al menos” comenzó su historia Sergio Hernández en Desde el Respeto.

Y recordó el primer minuto del partido: “Empieza el partido y los pasamos por arriba, una aplanadora éramos. Y el entrenador de ellos tuvo que pedir minuto, los jugadores llegaron al banco y se golpeaban el pecho, y Pablito Prigioni agarra la tabla, y yo siempre me alejo 10 o 15 segundos, a veces solo o con mis asistentes, y después vuelvo. Les doy para que se calmen. Me alejo y se viene Julio Lamas conmigo”.

A la vez que remarcó que “con Julio somos totalmente opuestos en la forma de ser, de dirigir, no hace algo que no tenga entrenado, yo no hago nunca algo que tenga entrenado (risas)”. Para rematar con lo que fue un tiempo muerto sin palabras: “Yo los veía y Pablito Prigioni seguía con la tabla marcando dónde les estábamos ganando, y yo miraba, pasaban 20 segundos y Julio empieza a transpirar y dice ‘Sergio se te va el minuto’, y yo no le digo nada y sigo mirando. Y Julio no aguantaba más y le digo ‘estás loco, a ver si decimos algo y metemos la pata, dejalo así’. Y Julio se agarró la cabeza y empezó a decir ‘no te puedo creer’ y se fue a sentar al banco derrotado”.

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