La increíble anécdota de Chapu Nocioni con Dusko Ivanovic en Eurodisney
11:45 05/01/2026 | El alero argentino se había tomado unos días, los primeros desde su llegada al Baskonia, y se fue a París con su esposa, pero se dio una situación inesperada.
Chapu Nocioni tuvo un comienzo duro en su llegada a Europa. Venía de Independiente de Pico, tuvo un paso por el Manresa en la segunda española y su primera campaña completa con Baskonia no fue sencilla. Sobre todo porque su entrenador, el áspero Dusko Ivanovic, no era muy amigable en esos tiempos a la hora de llevar su relación con los jugadores. Una historia increíble entre ambos se dio sobre fines del 2000. La tomamos de su biografía autorizada, editada por Básquet Plus, El Chapu, Memorias de un Guerrero.
Ese año de Chapu merecería una miniserie de 6 capítulos, al menos. En medio de una racha de triunfos, uno fue ante el Cantabria Lobos, el 20 de noviembre de 2001. Aunque Baskonia ganó, Chapu no jugó muy bien (7 puntos, 7 rebotes, 5 pérdidas) y Dusko se la agarró con él en el vestuario. “Me dijo que no sabía jugar al básquet y que si entraba en una cancha era solamente por mis compañeros, que gracias a ellos podía jugar bien”.
Después de ese partido, por primera vez en la temporada, Ivanovic les dio unos días libres porque la ACB paraba ya que España debía jugar tres partidos del Pre Europeo ante Rumania (21 de noviembre), Dinamarca (24) e Israel (28). El siguiente partido del Baskonia era el 1 de diciembre, de local ante Estudiantes. Chapu estaba tan feliz que le dijo a Paula (su novia) de irse unos días a París.
“Nos fuimos 4 días. El problema fue cuando, muy poquito antes de viajar, nos enteramos que Dusko también se iba a ir a París con la familia. Yo llegué a pensar en cancelar todo, porque me tenía que tomar el tren después del partido que me había gritado, y pensaba que él se iba a creer que estaba más pendiente del viaje que del juego, pero al final decidimos ir porque teníamos que tener mucha mala suerte para encontrárnoslo”.
Ya en París, durante el viaje, Andrés y Paula fueron a Eurodisney. Una vez en el parque, en un momento, se les cruzó un niño. “¿Ese no es el hijo de Dusko?”, preguntó Paula. “Yo no lo podía creer. Era el hijo de Dusko. Y cuando miro más allá, veo que estaba él con toda su familia subiendo a la misma la montaña rusa que yo. Quise dejar pasar gente para que no me viera y quedar lejos, pero no hubo forma y me terminó tocando el mismo coche.
Igual, cuando me vio, no hubo ningún problema. A la larga, Dusko era un tipo muy educado. Se sacaba en la cancha, no afuera. Y terminó siendo una situación divertida. Cuando salimos, Dusko saludó y se fue, pero la mujer se quedó un poco más y me dijo, con ese tono especial que tenía, ‘comprrra la foto, nadie te va a creerrr que estuviste con Dusko en montaña rrrusa’. Y le hice caso. La tengo todavía”.
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