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Shaq y los apostadores dentro de la NBA: “¿Cuánto dinero más necesitas?”

14:00 26/10/2025 | Sumando las ganancias en contratos de Billups, Rozier y Damon Jones hay más de 275 millones de dólares, una fortuna gigante que disparó la crítica de O'Neal.

Shaq y la pregunta de los millones (Getty)

La NBA atraviesa uno de los mayores escándalos de su historia reciente. Chauncey Billups y Terry Rozier fueron arrestados por el FBI en investigaciones federales separadas vinculadas a apuestas y juegos ilegales, en causas que podrían terminar con sus carreras. Billups, entrenador de Portland y exjugador campeón en 2004, con más de 100 millones de dólares ganados en su carrera, está acusado de integrar una red de póker con nexos mafiosos, mientras que Rozier fue detenido en una causa de apuestas deportivas, pese a haber ganado más de 160 millones en su trayectoria.

En medio del escándalo, Shaquille O’Neal fue tajante durante el programa Inside the NBA. “No quiero parecer perfecto: de vez en cuando, cuando voy a Las Vegas, juego a las cartas o a la ruleta”, admitió el exjugador. “Pero nunca quieres involucrarte cuando conoces la ley al pie de la letra. Sé con certeza que los equipos te avisan: ‘No hagas esto, no hagas lo otro’. Todos tenían la información”.

El cuatro veces campeón expresó su decepción con quienes fueron compañeros y colegas durante años. “Conozco muy bien a Chauncey Billups y a Damon Jones, jugué con él. Me avergüenza que esos tipos pongan en peligro a sus familias y sus carreras”, lanzó Shaq, apuntando directamente contra los implicados en el caso. “Hay un viejo dicho en el barrio: ‘No todo el dinero es bueno’. Si ganas nueve millones de dólares al año, ¿cuánto más necesitas? Sabes que si te pillan, irás a la cárcel y perderás tu carrera”.

Mientras la NBA intenta contener el impacto mediático y proteger su imagen, el caso reabre un debate sobre los límites del negocio y la vulnerabilidad del sistema. Entre contratos, premios y patrocinios, los tres involucrados suman más de 275 millones de dólares en ganancias, pero la lección de O’Neal resuena más fuerte que nunca: no todo lo que brilla es dinero fácil.

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