Dos franquicias NBA pagarán millones para que estos jugadores no jueguen, ¿por qué?
10:45 17/07/2025 | Bradley Beal y Damian Lillard son dos veteranos que en este mercado de fichajes consiguieron fortunas para salir de sus equipos vía "buyout". Te explicamos de que trata.
En una liga donde el talento se paga con cifras astronómicas, la NBA presenció un fenómeno costoso e inusual: dos franquicias decidieron desprenderse de sus estrellas pagándoles para que se vayan. Milwaukee Bucks y Phoenix Suns ejecutaron en esta agencia libre dos de los "buyouts" más caros en la historia moderna de la liga con Damian Lillard y Bradley Beal como protagonistas. ¿Por qué gastar fortunas para que figuras de renombre no jueguen?
En términos simples, un "buyout" es un acuerdo entre una franquicia y un jugador para terminar anticipadamente un contrato garantizado. El jugador renuncia a parte del dinero que se le debe a cambio de convertirse en agente libre, y el equipo puede aliviar sus finanzas o reconfigurar su plantilla. Pero lo que llama la atención en este caso es la magnitud de los montos involucrados: cifras que superan los 100 millones de dólares.
El caso más reciente empezó cuando Bradley Beal llegó a Phoenix en 2023 tras una década en los Washington Wizards, con la promesa de formar un tridente letal junto a Kevin Durant y Devin Booker. Pero el experimento fracasó rotundamente. En dos años, los Suns no lograron ganar un solo partido de playoffs con Beal, y cerraron la 2024/25 con récord negativo —algo que no sucedía desde la temporada pandémica.
Ahora, Beal acordó devolver 13.8 millones de los 110.8 millones que le quedaban en su contrato, permitiendo a los Suns aplicar la stretch provision, una herramienta del convenio colectivo que les permitirá distribuir el dinero restante en cuotas durante los próximos cinco años. ¿El objetivo? Reducir su impacto salarial anual de 53.7 a 19.4 millones, salir de la zona de penalizaciones fiscales más duras (la temida second apron) y recuperar margen de maniobra para reconstruir el plantel. El costo será alto: Phoenix tendrá ese "muerto" financiero en sus libros hasta 2030, pero gana flexibilidad inmediata para rodear a Booker —recién renovado por 145 millones en dos años— con un nuevo núcleo joven (Jalen Green, Dillon Brooks, Mark Williams).
Milwaukee, en tanto, protagonizó una decisión aún más impactante: cortó a Damian Lillard tras apenas una temporada, a pesar de haberlo adquirido con gran expectativa desde Portland. El motivo fue más crudo: Dame se rompió el tendón de Aquiles en los playoffs y no jugará en 2025/26. Pagarle 54.1 millones para que se recupere sin jugar no cerraba en los libros. Al igual que Phoenix, los Bucks aplicarán la stretch provision y diluirán los 112.6 millones restantes en cinco años. Eso les permitió incorporar a Myles Turner por cuatro años y 107 millones, y seguir armando un equipo alrededor de Antetokounmpo.
Ambos movimientos están profundamente ligados al nuevo convenio colectivo que entró en vigencia esta temporada, especialmente a la figura del second apron. Esta cláusula impone durísimas restricciones a los equipos con planteles muy caros: no pueden hacer traspasos que aumenten su masa salarial, no pueden usar excepciones para fichar agentes libres, ni agrupar salarios para canjes. Esas trabas convierten a contratos como los de Beal o Lillard en verdaderas trampas.
En ambos casos, las franquicias eligieron perder mucho dinero ahora para ganar control en los años venideros. Se trata de apuestas con riesgos enormes: cargar con 19 o 22 millones de "dinero muerto" por cinco temporadas no es poca cosa. Pero también es una muestra de cómo el panorama financiero de la NBA se ha vuelto más exigente que nunca.
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