NBA

Damian Lillard, la estrella que se hizo a si misma

09:16 19/09/2021 | Menospreciado, subestimado y hasta dejado de lado alguna vez, hizo del guardia de Portland toda su personalidad. El paso a paso de Dame hasta la NBA

Damian Lillard y su fortaleza mental para conseguir sus objetivos

Lillard siempre fue un pensante, nunca le regalaron nada, los mejores de la NCAA no se pelaron por él y su propia seguridad se la forjó en su círculo íntimo. Sin tener ofertas de grandes universidades y siendo subestimado, Dame apoyado en sus afectos, priorizó lo emocional a lo competitivo y demostró que se puede llegar igual, solo se tiene que valorar el camino y confiar en uno mismo.

 

Los tropiezos te obligan a reconocer el camino y a Lillard una mala experiencia le abrió los ojos para aferrarse a la contención como medio de vida. En su etapa colegial, Big Dame ya tenía decidido que su carrera iba a ser con el básquet, la cuestión era como diagramaba el recorrido y así fue que sus primeros pasos quiso darlos en Saint Joseph of Notre Dame, una escuela privada y de renombre en su zona de influencia.

 

“Fui a una escuela diferente en noveno grado, elegí Saint Joseph en parte porque Jason Kidd estuvo allí y tenían un buen programa de baloncesto, buena educación, así que mis padres me apoyaron y a todos les pareció una buena decisión”, reconoció Lillard aunque luego no todo fue como se esperaba.

 

El talento de Lillard fue menospreciado en Saint Joseph y su personalidad en estado ebullición por no jugar habiendo hecho el esfuerzo de dejar a sus amigos de la infancia por su futuro en el  básquet, hizo que Dame pegara el volantazo para regresar a su escuela, a la que pertenecía en Oakland.

 

“Dejo St Joe's Notre Dame al final del segundo año y me vuelvo a Oakland con mis amigos. Se daban dos cosas, no jugaba y no me gustaban las escuelas privadas, siempre fui un niño de la escuela pública y entonces tuve que convencer a mis padres para que me dejaran regresar a la preparatoria de Oakland con mis amigos. Cuando volví fue como estar de nuevo en mi elemento. Allí fue divertido, jugué notoriamente y eso me puso a la vista para la cámara de compensación al momento de que llegasen las universidades, si no hubiera vuelto nadie me hubiese visto”, explicó.

 

Volver al barrio fue una recarga muy positiva para Dame “es como que volví a ser yo”, exclamó mientras que su poder de fuego en la cancha iba en aumento, a la par de lo muy importante que se sentía jugando con sus amigos, destacándose, pero sabiendo los porqué y valorando el camino.

 

Sin un gran nivel en la preparatoria de Oakland, hizo que el juego de Lillard resalte de sobremanera con partidos de 45 puntos y una figura que se acrecentaba en los Rebels. “En el tercer año promedie algo de veinte puntos y tenía a mis amigos animándome a ir por más. Entonces dije "si creen que esto es bueno, esperen a mi año sénior" y así estuve todo el verano entrenando, haciendo ejercicio todos los días, nunca lo había hecho de esa forma, nosotros no teníamos entrenadores personales, jugábamos duro en una plaza y nada más”, contó la estrella de los Blazers.

 

Valorar las cosas es otra de las armas secretas de Lillard, saber de donde viene y hacia donde va y con quien es un punto para entender sus acciones de hoy, siendo el emblema de la ciudad en Oregon con los Blazers.

 

“En Oakland Rebels nosotros teníamos que vender nuestros magazines, dulces, rifas siempre lo hice jugando para mi colegio, entonces aprendí a ganarme el dinero y valorarlo. Con lo que vendíamos nos podíamos costear los hoteles en los torneos a los que éramos invitados. Todas esas cuestiones de vender cosas, de hacer acciones en grupo para ganar dinero hicieron que ese núcleo de amigos sea muy fuerte, íbamos a todos lados juntos y hoy es el grupo que conservo”, recordó.

 

En su ciudad además de los Rebeldes también están los Soldiers una preparatoria de mayor relieve que era invitada a más torneos y que osaron querer contar con Lillard para alguno de ellos, pero recibieron un rotundo no. “Cuando los Soldiers me invitaron a un torneo dije ‘no jugaré enfrente de otro entrenador’, mi camino estaba siendo así con la manera de jugar de los Rebels y no buscaré notoriedad con otro equipo, me mantendré fiel a con quienes he estado, aunque después tenga menos oportunidades".

 

Un conocido, un puente a Weber State

 

Sin grandes ofertas universitarias de otros estados a pesar de los buenos números en su etapa colegial, Damian Lillard optó entre dos opciones para continuar su carrera en la NCAA. Weber State fue la escogida por sobre Saint Mary’s y en la elección mucho tuvo que ver un conocido suyo, Johnny Bryant.

 

Bryant conocía a Lillard de pequeño y estando dentro del staff de Weber State le propuso a Dame viajar a Utah: “Sería un modificación genial para ti, es un cambio de ritmo, es diferente a casa, pero es un buen lugar para que puedas enfocarte en la escuela y en el básquet”.

 

“Tomé su palabra y estuve con él practicando todo el tiempo e hizo que tenga una gran visita y quiera quedarme. Además era una universidad linda, contaba con un gran estadio, ganan la conferencia y son invitados como cenicientas a torneos, por lo que me daba la oportunidad de mostrarme en esos campeonatos”, sostuvo Dame.

 

En Weber State fue todo en levantada desde el día uno con actuaciones sobresalientes y sorprendentes para muchos. En su primer año los números fueron 11.5 los promedios de puntos, nada mal para un debutante, pero en el segundo el salto de calidad fue mayor con 19.9 y su nombre empezó a sonar fuerte en los scouters de la NBA.

 

Las pruebas para el draft de la NBA, aquellos viajes que hacen los jugadores para mostrarse fueron de maravillas para Lillard, en su año junior estaba cerca de cumplir su sueño de ser parte de la mejor liga del mundo, pero una rotura de ligamentos le puso un freno tremendo desde lo físico, pero no de la cabeza.

 

“En el verano siguiente después de mi lesión, entrené más fuerte que nunca y me volví más atlético, más fuerte y estaba reconociendo el juego. Por eso que en mi último año salí con todo y lideré al país en anotaciones y estaba listo para el siguiente paso”.

 

Tras la temporada sénior llegaron nuevamente las pruebas para el draft y Lillard, a pesar de haber liderado las anotaciones a nivel país, sabiendo de donde viene, fue a mostrar todo su talento a las franquicias y no como suele pasar que cuando un prospecto ya sabe que será elegido, su prueba no es tan fuerte como la de otras jugadores.

 

“Yo venía  de una liga pequeña y a pesar de tener todo esos lauros, fui a dar todo una y otra vez, en el dos contra dos, en el tres contra tres, en el gimnasio donde no todos iban y en la pasadas salí primero en todos los sprints”, agregó Dame mostrando que su ética de trabajo no iba a cambiar por más cartel que tenga su apellido entre los prospectos candidatos a top de la lotería.

 

Finalmente en el puesto número 6 de la lotería del 2012, Damian Lillard llegó a la NBA y como fue en toda su carrera, su superación es año tras año. A pesar de estar buscando aún su primer anillo, Big Dame sabe que todo llega para el que sabe esperar y con esa filosofía sigue apostando por Portland, siendo fiel a su pertenencia como lo hizo en Weber State y Oakland Rebels, la esencia nunca cambiará.

 

Mauro Osores / [email protected]
En Twitter: @basquetplus

 

En Twitter: @osoresmauro

 

 

 

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