Entrevista

Se retiró el Negro Ramallo, un personaje único del arbitraje

13:37 31/10/2020 | El Negro se retiró después 23 temporadas y 918 partidos en la Liga A, el cordobés nacionalizado bahiense colgó el silbato.

Ramallo en uno de sus últimos partidos, Platense-Olímpico, el 9 de marzo (Foto LNB Contenidos)

En el ambiente del básquetbol hay cuatro ramas bien definidas: jugadores, entrenadores, dirigentes y árbitros. Estos últimos, conocidos como los únicos que no tienen hinchada, siempre tuvieron en su seno personajes particulares. Es una profesión especial. Y ahora, se quedará sin uno de esos miembros que nadie podía pasar por alto: el Negro Ramallo. Simpático, entrador, bromista, siempre con una sonrisa o un chiste a mano. Charlamos con él sobre su decisión.

- Tomaste la decisión de no pitar más. Supongo que en la Liga. No sé si en otros torneos tampoco. 
. No, solo en la Liga. En Bahía sí, porque mientras que me divierta hacerlo, no tengo problemas. Nunca me costó. El Colorado Chaves me decía que podría haber sido el 1 del país, pero no tenía ganas de hacer lo que hacía falta para eso. Después lo tomé como un laburo, pero al principio siempre fue para divertirme. Entonces en Bahía, en la Provincia, seguiré pitando. Si se puede, si no no hay drama tampoco. 

-¿Tengo que deducir que te dejaste de divertir en la Liga?
. No, tenés que deducir que no me gusta la situación que se está viviendo ahora, aparte de que ya cumplí un ciclo. Cumplí 56 años hace 3 días y esta pandemia me hizo ver muchas cosas. Hace un año y pico que me separé y empecé a ver y a replantearme muchas cosas. Y esta pandemia me hizo ver que podía hacer otras cosas. Por suerte, por equis motivo, sé hacer de todo.

-¿Cuál es la situación que se está viviendo que no te gusta: del país, de la pandemia, de la Liga, de los árbitros?
. Primero de la pandemia. Nadie te asegura que se pueda jugar la burbuja, por ejemplo. Antes de lesionarme, en el 2016, era el 7 del país. Cuando volví, que nadie pensaba que iba a poder hacerlo (me fisuré el cuello del fémur), pasé a ser el 11. De primer a segundo juez, parece que no, pero es diferente. Entiendo también que en algún momento estás medio fuera de foco, porque los árbitros más jóvenes tienen la edad de mi hija. Y también cambió la gente que manda. Mirá que yo me llevaba muy mal, a las patadas, con Bellón, pero nos respetábamos. Él era corazón caliente, yo soy medio trastornado, pero nos respetábamos. Esta otra gente que ahora está manejando el arbitraje, creo que le falta tacto. Nosotros nunca tuvimos un compañero que fueran árbitros y mandaran. Siempre tuvimos un jefe que no dirigía. Es otra relación, es distinto. 

-¿Te costó retirarte o lo de la pandemia te ayudó?
. No, en mi vida nunca me costó decidir entre blanco o negro. Volví el 10 de marzo de dirigir en Olavarría y el 14 me iba al Sur con Manu Sánchez. Pero nos dijeron que nos quedáramos. Y yo estaba a las puteadas. Y un día viene el Colo Chaves, que pasa dos por tres por casa, y me dice "negro, sabés hacer de todo, por qué no agarrás la valijita y te ponés a laburar". Dije que no, que iba a esperar, pero cuando llegó el 1 de abril dije listo, hay que empezar a producir, y arranqué. Después el Gallego Rodríguez me hizo una nota acá para La Nueva, que salió en tapa y me emocionó, y me llamó un muchacho que conocía de dirigirlo en el Maxibásquet, que tenía una empresa de construcción, y me dijo si quería trabajar con él. Era todos los días, en la parte de las casas nuevas que se hacen, y le dije que sí. Me cayó del cielo. Y me puse con eso. Y ya decidí que no iba a dejarlo. Entonces ahí tomé la decisión de no pitar más en la Liga. Además pensá que desde abril no me entró un peso por el arbitraje. 

- Ustedes los árbitros supongo que tienen en la cabeza la posibilidad latente de que pase algo que los complique con los ingresos. La pandemia no la esperaba nadie, pero cuando te lesionaste estuviste mucho parado y tampoco te entró un sueldo. Y te afectó. 
. Y, vos calculá que estuve un año sin dirigir y me entró cero peso. Mi ex, me saco el sombrero, laburaba 20 horas por día para que pudiéramos sobrevivir. Me golpeó más lo humano que lo económico. Muchos amigos vinieron a golpearme la puerta y decirme "toma esto, me lo devolvés cuando puedas". Lo mismo varios compañeros de la Liga, que ellos saben quiénes son. Me dieron una gran mano, pero en esa época mi única preocupación era volver a caminar. Cuando me operó el flaco Barga, yo pensaba que era una pavada lo que tenía, hasta que un día me dice "Negro, no preguntes cuándo vas a volver a correr, preocupate por poder volver a caminar". Se me cayó el mundo encima. Mirá que no soy un tipo que se ponga mal por nada. Ahí tomé consciencia. 

- Cuando me decías antes que sabías hacer de todo, especificame que es saber hacer de todo. 
. Yo me crié a los ponchazos y a los 15 años me quedé solo y a los 16 estaba laburando. Había aprendido electrónica y electricidad. Después empecé a trabajar con un tipo que hacía trabajos de agua. Y el tipo me decía que mirara porque algún día me podía servir. Bueno, yo hago todo lo que tenga que ver con agua. Hago baños, instalo inodoros, etc. Y cuando empecé a trabajar con este chico, me dio una tranquilidad económica que me permitió bajar, porque estaba muy loco. Yo venía de separarme y en las separaciones siempre perdés cosas. Y de golpe empecé a estar en casa, a comer con mis hijos, y a ver un montón de cosas que antes no les daba bolilla. Venía 3 días, me contaban lo que pasaba en casa y me iba 4. Vivía otra realidad. Empecé a darme cuenta que está lindo estar acá. Además, no tengo buena relación con la gente que está mandando, para qué te voy a mentir. Y dije no, no sigo más. Para arriba ya no puedo ir. Pité todo lo que podía, menos Juegos Olímpicos. No me gustaría irme por la puerta de atrás, gordo, panzón, viejo. Y me voy feliz, con una sonrisa. 

-¿Cuál es el recuerdo más lindo que te queda?
. Ehhh, recuerdo más lindo...decir uno solo sería injusto. Pasamos muchos momentos lindos con los chicos de mi generación...Estevez, Rodrigo, Sampietro. Me acuerdo uno siempre que fuimos a Uruguay a revalidar FIBA. En ese torneo rindió Vito y creo que Juan Fernández. Nosotros ya teníamos más experiencia, y la pasamos tan bien en ese viaje en Uruguay. Parecíamos egresados. Nos reímos como locos. 

- No sé cómo es el proceso de oficializar el retiro, si tenés que mandar una carta o qué. ¿Sentiste un vacío cuando lo decidiste?
. No, porque la decisión la tomé yo. Siempre fui un tipo que no consultó mucho. A veces meto la pata y a veces no. No quería que la Liga me dijera que no. Siempre el Colo Chaves me decía que es bueno irse cuando estás arriba de la ola. Hay un recambio generacional, que está bien. Ahora hay más exigencias, ya no corro lo que corría  a los 20 y, si bien me respetan los jugadores, es distinto. El recambio generacional fue bueno. Lo que no fue bueno es la gente que tomó la responsabilidad de hacer el cambio, porque se olvidó que aparte de árbitros, somos seres humanos. Yo siempre tuve en claro algo. Si voy a tu casa y no me siento cómodo, no voy nunca más. Siento que ahora es el momento. No quiero renegar. No me gustan las discusiones. 

-¿Qué jugador te gustó más dirigir, es dífícil?
. No, es fácil. Cuando empecé, el Pichi Campana. Nunca había visto algo tan superlativo. Era un asesino serial. Más para acá, ha habido muchos, pero el que me marcó fue Leo Gutiérrez. Tuvimos mil peleas, pero el tipo es un ganador nato. Y de los últimos, con el que me divertía enormemente fue con Campazzo. Una vez en un partido peludo, en una jugada, me dice "fijate lo que voy a hacer ahora", y se mandó un costa a costa, metió un giro en el aire, la metió y cuando volvía, me dice "¿te gustó?". Ahí te das cuenta que son distintos. Después tuve la suerte de dirigir a Manu desde mini, a Oscar, a Barea. Jugadores distintos. 

Fabián García / [email protected]
En Twitter: @basquetplus

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