Finales NBA

David pegó un piedrazo, pero no durmió a Goliath

20:20 01/10/2020 | Nos daremos el lujo en las Finales NBA de tener a un analista de primer nivel como Diego Vadell, entrenador de San Martín de Corrientes, que nos mostrará lo que el espectador común no ve.

Vadell: "Los Lakers desequilibraron con el pase"

Podría hacer el análisis que generosamente Básquet Plus me pidió, frio, seco, directo al grano, pero se me ocurrió que sería bueno que los que nos sigan durante estas Finales NBA 2020 sepan desde qué lugar nacen mis miradas.

De grande me dí cuenta cuán fuerte me pegó el cuento de David y Goliath que leí de chico. Pienso todo a lo David: competitivo y estratega para ganarle al más fuerte. Parece romántico, pero es difícil. Qué fácil hubiera sido abrazar a Jordan en el camino al triunfo, pero no. Tim Hardaway, Reggie Miller y Charles Barkley eran mis ídolos. Goliath nos derrotó una y otra vez.

Siempre encuentro mi David y su estilo de juego, su entrenador y la filosofía que Miami predica como franquicia son de mi preferencia en estas Finales, ¿imparcialidad? ¿Objetividad?

El primer cuarto fue un resumen de la capacidad de los Lakers para adaptarse al rival y encontrar soluciones en su juego para pasar al frente en el marcador sobre el final del período. Miami comenzó el partido con juego de pick and roll, con Butler y Dragic comprometiendo a Howard, mostrándolo débil y vulnerable y sacó ventajas porque las dos principales armas que los Lakers tienen no fueron eficientes: el poste bajo (Davis – James) y el pick and roll de LeBron James.

Con las primeras rotaciones se empezó a notar un cambio en la dinámica que sería irreversible. Erik Spoelstra optó por su small-ball cuando descansó Bam Adebayo y los Lakers, con James en la banca y Davis de centro, equilibraron y encontraron tiros de 3 puntos y rebotes ofensivos que le dieron un golpe al primer intento de la tan elogiada zona de Miami. Aquí me detengo para pensar que, como ya pasó en la rueda regular, Miami sufrió estando en zona contra un equipo que tiene un arma letal que no es solo el tiro, sino EL PASE. Muchos y buenos pasadores rompen la estructura y dan medio segundo más a los tiradores estáticos de los Lakers para ser eficientes. El Dios de la eficiencia que todo lo ve no tiene piedad, no le importa si sos moderno (Miami) o antiguo (Lakers).

Los Ángeles sumó más puntos que tiros en todos sus jugadores con gran número de triples. Al final del primer tiempo todos, excepto Howard, habían anotado al menos un triple. ¿Pero cómo? A la antigua, poste bajo o aclarado en la misma zona, más pases afuera, castigando el atrape de Miami que nunca llegó a contestar bien esos tiros producto de excelentes pases. A eso le agregó gran defensa, poderío físico notable y desnudó a un Miami que se presentó sin excusas pero con algunos jugadores tocados.

Miami mostró una gran versatilidad para las carencias (frase robada). Ni su juego de mano en mano, sus tiradores finos y oportunos, su juego de pick and roll, los aclarados para Butler, la zona, etcétera. Nada funcionó y perdieron jugadores clave por lesión, pero siempre hay algo para rescatar si sos competitivo y tenes esa filosofía dura del Padrino Pat Riley: continuaron jugando dentro de su idea, la sostuvieron y apareció Kendrick Nunn, que venía de poca acción pero se conoce su valor. Siempre pienso que en los playoffs, cuando te toca un partido de amplia diferencia hay que prestar atención extrema y sacar algo que renueve las ideas, porque el piedrazo de David en el primer cuarto no durmió a Goliath: debe ser o más fuerte o más preciso.

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