The Last Dance

Doug Collins: un crack para Jordan, un mentiroso para Nocioni

15:42 30/04/2020 | Jordan y Chapu compartieron a Collins como entrenador. En Michael tuvo un efecto muy positivo, pero en el argentino fue devastador.

Nocioni en Sixers; Jordan y Collins en Chicago

No todas las personas dejan en otras la misma impresión. Es un análisis tan obvio como real. En The Last Dance, tocó ver en los últimos capítulos la relación que unió en sus primeros años a Michael Jordan con Doug Collins, el entrenador que llegó para reemplazar a Stan Albeck en mayo de 1986 y que cambió la mentalidad perdedora que tenía el equipo. 

Jordan habla muy bien de Collins, en parte porque el entrenador le dio la llave del equipo e hizo todo para que él se luciera. Dice Jordan: "Me encantaba jugar para Doug, porque éramos un equipo y ambos queríamos lo mismo: ganar. Diseñó un ataque para respaldar la forma en la que yo jugaba y el quería dirigir. Siempre intentaba mantener una ventaja competitiva en la practica". 

Collins dice hoy que en ese momento se dio cuenta que estaba ante alguien diferente a todo lo que había visto antes: "Sabía que la mayor muestra de respeto que puedes darle a un gran jugador es dirigirlo con disciplina.

Estuve tres años con él y durante ese tiempo fue el MVP, el MVP del All Star, el campeón del torneo de volcadas y el mejor defensor de la NBA. Eso es grandeza".

La realidad es que, con Collins en el banco, si bien los Bulls no ganaron ningún título (para ese paso debió llegar Phil Jackson), el equipo mejoró mucho, Jordan se volvió el mejor jugador de la NBA y pudieron ganar varias rondas de playoffs, aunque nunca superar a los Pistons. Tras caer 4-2 en las finales del Este en la temporada 1988/89, Collins dejó de ser el entrenador de los Bulls. Luego volvería a entrenar a Jordan en su última experiencia con Washington Wizards.

Andrés Nocioni, que puso a Chicago otra vez en playoffs en la temporada 2004/05 por primera vez tras el retiro de MJ en 1998, casualmente se topó también con Doug Collins cuando Sacramento lo traspasó a Philadelphia en junio de 2010 junto con Spencer Hawes por Samuel Dalembert. A los Sixers los entrenaba Collins y parecía que Chapu podía tener ahí un retomar sus buenos momentos, porque Collins le habló de entrada muy bien, como que iba a ser parte importante del equipo. Pero llegó la lesión antes del Mundial 2010. 

Collins llamó a Chapu a Turquía y le dijo: “Renunciá vos, porque si no vamos a utilizar el artículo del reglamento donde podemos sacarte del torneo por estar en peligro tu salud”. Era el comienzo del fin. “Yo le dije que no iba a renunciar porque pensaba que podía jugar. Y que hiciera lo que creía que tenía que hacer, pero que yo no renunciaba, porque además conocía mi cuerpo y, si bien no estaba al ciento por ciento, podía llegar al 80%. También le dije que durante el Mundial me iba a terminar de poner bien y que iba a llegar perfecto a Philadelphia", dice Andrés en El Chapu, su biografía autorizada. Obviamente, Philadelphia hizo su tarea y lo dejó afuera del Mundial.

Pero faltaba lo peor. “Doug Collins me mintió en la cara. Porque por poco me decía que era Jesucristo para Philadelphia. Y que por eso me sacaban del Mundial. De los entrenadores que tuve, el que más me mintió fue Collins”. ¿Por qué dice esto Chapu? 

“Me prometió algo que después no cumplió. En Philadelphia estaban Andre Iguodala y Evan Turner y yo empecé jugando porque Iguodala estaba lesionado, pero cuando volvió, cambió todo. Andre no me quería, porque yo le pegaba en los entrenamientos, lo empujaba, lo irritaba. Como él se quejaba de eso, en vez de bancarme, Collins me sacó de la rotación. Después me volvió a mentir cerca de los playoffs. Viene un día y me dice ‘le voy a dar unos partidos de descanso a Iguodala para que llegue bien a la postemporada. Te doy esos partidos para que estés preparado para los playoffs. Porque esto es cosa de grandes, no de niños. Estate listo’. Jugué bien los dos partidos finales de la regular, promediando 15 puntos, y arrancamos los playoffs contra el Miami de LeBron. Me puso 10 minutos y no jugué nunca más".
 

Sigue Chapu: "En resumen, fue un entrenador de medio pelo y que a mí me mintió. Por más que digan que hizo cosas con Jordan o no sé qué. Mentira. A mí todos los entrenadores que tuve me cantaron la justa. Collins, no. Si me hubiese dicho que desde la organización le pedían que jugara Turner porque era una elección alta del draft o por lo que sea, yo tenía que cerrar el culo y comérmela, pero me dio mil vueltas”.

La temporada terminó y Collins quiso reunirse con Chapu antes de partir para la Argentina, pero ya era tarde para cambiar la idea de Andrés: “Me pidió disculpas, me dijo que se había dado así la situación, que me amaba, que tenía una personalidad tremenda, que no sé cuánto. Y yo me fui con ganas de mandarlo a la concha de su hermana, porque era todo verso. Me quedé recaliente. Pensé que me estaban faltando el respeto”.  En medio de la temporada siguiente, casi sin jugar, Chapu dejó la NBA para siempre y volvió al Baskonia, paso previo a su llegada al Real Madrid, donde recuperó la alegría.

Fuente: 
El Chapu, Memorias de un guerrero

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