Euroliga

El pionero de la gloria: Hugo Sconochini y la Virtus que conquistó Europa

08:46 24/05/2026 | Con defensa feroz, talento de sobra y un argentino como símbolo trabajador, la Virtus Bologna del 98 cambió la historia del básquet europeo y abrió el camino para los albicelestes.

Hugo Sconochini, el primer campeón de la Euroliga

La temporada 1997/98 de la Virtus Bologna fue una declaración de poder desde el primer día. Bajo la conducción de Ettore Messina, el equipo armó una plantilla impactante con los arribos de Antoine Rigaudeau, Hugo Sconochini, Predrag Danilovic, Alessandro Frosini y Rasho Nesterovic, nombres que se sumaron a una base sólida encabezada por Zoran Savic, Augusto Binelli y Alessandro Abbio. Aquella Kinder Bologna tenía jerarquía, carácter y una idea de juego clarísima: dominar desde la defensa y castigar con talento. El único objetivo que se les escapó fue la Coppa Italia, pero terminaron levantando los dos trofeos más importantes de la temporada: la Lega italiana y la primera Euroliga de la historia del club.

La conquista europea llegó en el Final Four de Barcelona, donde la Virtus aplastó primero al Partizán y luego venció al AEK de Atenas en una final durísima y de bajísimo goleo. En un Palau Sant Jordi repleto, los dirigidos por Ettore Messina ganaron 58-44 gracias a una defensa asfixiante y a la capacidad de adaptarse a cualquier ritmo de partido. Mientras Danilovic y Rigaudeau cargaban con el peso ofensivo, el trabajo silencioso de Sconochini fue decisivo: el santafesino terminó la final con 10 puntos, 8 rebotes, 2 asistencias y 4 robos en 33 minutos, siendo una pieza fundamental en la presión defensiva sobre el perímetro griego.

Aquella Euroliga convirtió a Hugo Sconochini en el primer argentino campeón de Europa a nivel de clubes, un antecedente gigantesco para todo el básquet nacional. Mucho antes de la Generación Dorada y de la explosión masiva de argentinos en el exterior, el alero ya competía y ganaba en la élite absoluta del continente. Su rol dentro de la Virtus iba mucho más allá de las estadísticas: defendía al mejor rival, aportaba energía, rebotes y carácter en los momentos calientes. Meses después de tocar el cielo europeo, la Virtus terminó de consolidar su leyenda doméstica al derrotar a la Fortitudo Bologna en una de las finales más recordadas de la historia italiana. La serie llegó al quinto partido y la Kinder remontó un 1-2 para imponerse 3-2 ante un rival cargado de figuras como Dominique Wilkins, David Rivers y Carlton Myers.

Con el paso de los años, aquella conquista tomó todavía más dimensión para el básquet argentino. Hugo Sconochini fue el primer argentino en levantar la Euroliga y abrió una puerta simbólica para toda una generación que después dominaría el escenario internacional. El propio alero recordó años más tarde, en diálogo con Básquet Plus, la magnitud que tenía aquella competencia desde sus tiempos junto a León Najnudel: “Esta es la competición que nosotros veíamos cuando viajábamos con León”. Y agregó un  resumen de aquella corona, con poca repercusión fuera de Europa, pero con un valor total para lo próximo: “No sé cuánto ruido hizo en Argentina, yo sé cuánto contó para mí ganar esta competición”. Para Sconochini, aquella Virtus no solo conquistó Europa: demostró que un argentino podía ser protagonista, líder y campeón en la máxima élite del básquet FIBA.

Compartir