NBA

La historia detrás de la identidad de los Bulls

22:09 14/05/2020 | En 1966, la franquicia se sumó a la liga como un proyecto de expansión en la ciudad de Chicago. El nombre surgió de una de las industrias más fuertes en la zona y fue responsabilidad de Dick Kleine, el empresario que fundó la organización.

Los Bulls se han convertido en una de las franquicias más fuertes de la NBA. (Foto: Getty Images)

Desde que Michael Jordan se apoderó del trono de la NBA en los años noventa, los Chicago Bulls pasaron a ser una de las franquicias más importantes del deporte mundial. Millones de prendas se han vendido a lo largo y a lo ancho del mundo,  todas con el logo y el nombre del equipo. Sin embargo, la historia de su identidad encuentra su origen mucho antes de la llegada del escolta. Destaca por sus teorías y por la razón principal del apodo.

La actualidad demuestra que Chicago es una ciudad que ama al básquet, pero no siempre fue así. Antes de que los Bulls existieran, la liga falló en reiteradas ocasiones a la hora de intentar establecer una franquicia en la zona: los Stags duraron cuatro temporadas. Los Packers, que también se llamaron Zephyris, apenas dos. Eso no frenó a Dick Klein, exjugador y empresario de la zona que soñaba con establecer un conjunto profesional en la Ciudad del Viento.

Muchos dudaban de su capacidad para hacerlo y de los beneficios que le podía generar a la NBA tener representación en esa ciudad. No obstante, todo eso cambió cuando ACB, la cadena que negociaba los contratos televisivos de la liga, dejó en claro que Chicago (uno de los mercados más grandes de Estados Unidos) era una prioridad. En 1966, le permitieron a Klein invertir en una franquicia de expansión. Y, entonces, llegó el momento de elegir un nombre. El flamante General Manager lo tenía claro: debía estar relacionado a la carne, una de las industrias más fuertes del lugar. Barajó nombres como Matadors y Toreadors, pero los desechó cuando su hijo menor le dijo que eran “un montón de basura”.

Curiosamente, de esa frase nació el apodo definitivo, ya que la descripción original en inglés fue “a bunch of bull”. Ese mismo año, los Chicago Bulls debutaron en la NBA. El característico logo fue diseñado por Dean Wessel, un vecino de Klein. Años después, su familia aseguró que jamás recibió un centavo por el trabajo. Así nació un ícono del marketing y del deporte: la cara del toro, sus cuernos llenos de sangre y el sobrenombre como refuerzo de la idea. Una imagen que se volvió parte vital de una de las competencias más importantes del planeta.
 

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