Eurobasket

Los reyes del desierto: la historia de la selección africana que conquistó el Eurobasket

15:00 05/09/2025 | Un año antes de que se jugará el primer mundial de la historia del básquet, se disputó la copa "europea" más extrañas de todas, El Cairo 1949.

La historia del Eurobasket más atípico

El Eurobasket de 1949 fue cualquier cosa menos normal. La URSS, campeona vigente, renunció a organizar y a competir, y Checoslovaquia también se bajó. La FIBA, bajo la regla que permitía a los países del Mediterráneo participar en Europa, le ofreció la sede a Egipto, bronce dos años antes en Praga. El rey Faruq aceptó encantado: quería mostrar al mundo su monarquía como una potencia cultural y deportiva. Nadie imaginaba que en canchas de madera levantadas sobre arena coronarían a los faraones como campeones continentales.

El contexto ayudó. La tragedia de Superga, que destruyó al mítico Torino en un accidente aéreo el 4 de mayo de 1949, desató el miedo a viajar en avión y la selección italiana fue la primera en dar de baja su participación. Con Europa aún marcada por la posguerra, se sumaron más ausencias: solo Francia, Grecia y Países Bajos cruzaron el Mediterráneo. Para completar el cuadro, Egipto invitó a Turquía, Siria y Líbano. Apenas siete equipos se animaron a disputar lo que la propia FIBA luego catalogaría como “el peor Eurobasket de la historia”.

El calor egipcio, el polvo del desierto y los partidos al aire libre jugaron su parte. Los europeos se quejaban del sol abrasador, especialmente los neerlandeses, que sufrieron problemas físicos durante el certamen. Egipto, en cambio, se mostró imbatible: seis victorias en seis juegos, incluida la final contra Francia (57-36), que selló la hazaña. Abdel Rahman Hafez Ismail lideró la ofensiva con 14 puntos de promedio, acompañado por Albert Fahmy Tadros, capitán y símbolo de la época.

La consagración tuvo un impacto histórico. Egipto se clasificó directamente al primer Mundial de 1950 en Argentina, donde terminó quinto, y en 1962 conquistó también el Afrobasket inaugural. Así quedó para siempre en los libros: el único país que levantó un título continental tanto en Europa como en África.

Compartir