Historia

Mariano Aguilar, un Fitito, un premio y, sobre todo, mucho sufrimiento

15:45 18/05/2026 | El exjugador y actual entrenador Mariano Aguilar, gran protagonista de anécdotas basqueteras, tiene a esta como una de las mejores. No te la pierdas.

El fitito de Aguilar junto a Marko Zoric, jugador de GEVP en aquel momento

Mariano Aguilar debe ocupar, casi sin temor a equivocarnos, el top 10 de fanáticos del básquetbol en Argentina. Enfermo total. Y, como tal, cuenta con un bagaje de anécdotas incomparable, favorecido porque fue jugador profesional muchos años y también entrenador. Todo eso, sumado a una personalidad increíble. Esta historia es de su etapa de entrenador en San Martín de Marcos Juárez. 

Era el año 2010 y San Martín, con el Tigre de coach, había armado un lindo equipo, con el crédito cañadense Nico Brussino (17 años), Pablo Bruna, Lucas Cassettai, Gaston Essengue, Sebastián Mignani, Mario Negri, Sebastián Uranga y Christian Schoppler como principales jugadores. El equipo estaba bien y ganaban, pero la gente no iba a la cancha. Y eso preocupaba a Aguilar, siempre pendiente de todo lo que pasaba, no solo con el grupo, sino alrededor. 

Un día, mirando un partido de la Liga Nacional por TV, enganchó el momento en el que, en los entretiempos, se hacía un tiro desde la media cancha con gente del público cuyo premio, en caso de encestar, era una camioneta Mercedes Benz Sprinter. A Aguilar se le prendió entonces la lamparita. Al otro día fue al club y le dijo a los dirigentes: "Tengo la solución para que venga más gente a la cancha". Cuando planteó lo del tiro, "Si la metés de media cancha te llevás un auto" iba a ser el título de la promo, los dirictivos le fueron directos: "Sí Mariano, es buena la idea, ¿pero de dónde sacamos un auto?". La respuesta sorprendió a todos: "Tranquilos, yo me encargo". 

Aguilar le había comprado ese año un Fiat 600 a su hijo, que vivía en Cañada de Gómez, con 3 condiciones: a) que no se llevara meterias, b) que todos los días llevara a la hermana al colegio y c) que no lo usara para la joda. No cumplió ninguna de las tres, entonces Mariano le sacó el auto y se lo llevó a Marcos Juárez. 

"Lo hice pulir, le puse llantas y lo dejé en la puerta del club con el cartel que promocionaba 'Si la metés desde la media cancha te llevás este auto'. Fue un éxito. La cancha se llenó todos los partidos desde ahí. Y lo mejor de todo es que nadie la metió, porque el problema era que, cuando llegaba el entretiempo, yo estaba rezando para que nadie la emboque más que por cómo estaba jugando San Martín". Un crack Mariano.

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