Argentina y una ilusión que crece: la aparición de Cáffaro
13:15 01/12/2025 | El equipo de Nico Casalánguida tuvo momentos altos y bajos para analizar, pero lo más importante fue el rendimiento del santafesino.
El pasado era el principal motivador para la Argentina en este nuevo proceso rumbo al Mundia 2027. Haber quedado afuera de la edición 2023 tras 37 años de participaciones ininterrumpidas fue un golpe duro, que vivió una parte incluso de este plantel. Quizá el hecho de que el 67% no haya estado aquel fatídico día ante Dominicana hace ya dos años y medio les jugó a favor en cuanto a no cargar desde el inicio con esa mochila, ni con la de haber quedado afuera de París 2024, también tras largo tiempo.
El jueves empezó el camino y, desde lo resultadista, el primer paso fue positivo: triunfo y una diferencia interesante de +12 que uno nunca sabe si puede servir en algún momento, pero que quedó claro que siempre hay que tener en cuenta y nunca desestimar. Ahora vayamos a lo estrictamente basquetbolístico.
En cuanto a lo que intentó Argentina, más allá de la cantidad alta de posesiones (82 tomando la estadística oficial), no fue ese su plan, sino el de Cuba, que por idea o caractarísticas de sus principales jugadores (Guzmán, García, Chacón), siempre fue al cesto con pocos segundos, dándole rápido la pelota a Argentina, que por lo general no aceleró, quizá teniendo en cuenta los largos viajes de Campazzo/Deck muy sobre la fecha y el de los otros europeos, que tampoco llegaron tanto tiempo antes.
Ahí hubo algunas cosas para destacar. La más impotante, y claro efecto de los dos meses que lleva en la Liga, es el impacto de Fran Cáffaro. Jugando parecido a Boca, Cáffaro dominó cada vez que estuvo en cancha y se notó cuando salió. Ningún rival pudo emparejarlo físicamente, jugó bien el poste bajo cuando pudo, tomó rebotes ofensivos y fue sólido en sus casi 25 minutos en cancha, con apenas 11 tiros de cancha, de los que anotó 7, más su habitual buena mano desde la línea, algo clave para sus características (4/5).
Fran tuvo muchas cosas buenas en el partido. Primero, su habitual enorme energía para jugar, lo que le permite tomar muchos rebotes ofensivos (5 el jueves) y sobre todo generar mucha atención defensiva sobre él. Cuando esto se aceite, los espacios para los lanzadores serán cada vez más grandes. Después habrá que meter esos tiros abiertos, algo que todavía es un problema en algunos partidos para Argentina.
Cáffaro, además, mostró lo que viene mostrando en Boca. Algunos movimientos ofensivos en el poste bajo donde saca ventajas, como sus ganchitos cortos, tanto de derecha como de izquierda. Incluso se lo vio en algunos casos exageradamente generoso, porque tuvo varias situaciones en las que recibió el balón muy cerca del aro, o tras rebote ofensivo, y en luga de jugársela la terminó sacando. Ahí hay otro punto a favor. Cada vez se lo ve mejor en la descarga para el lado opuesto. Su visión mejora día a día.
Una más: su carácter. Jamás estuvo en duda que Cáffaro tiene coraje para esto, pero su maduración es palpable. Le pegan muchísimo y él sigue sin reaccionar, y va al frente de nuevo en la siguiente. Lo mejor que le pudo pasar a Fran es haber tomado la decisión de venir a la Liga a reeencontrarse con su juego de contínuo. En solo dos meses su crecimiento fue mayor que en los últimos tiempos en mejores ligas, pero sin minutos. Y esa es la mejor noticia para él y para la selección, que nunca tuvo un pivote como él, por características, en toda su historia.
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