Argentina

El momento en el que Scola pasó a ser "Gran Capitán"

08:45 02/09/2025 | El sonido de un teléfono, previo a Beijing 2008, cambió la manera en que la Generación Dorada se entendía a sí misma, con Oveja Hernández y Ginóbili como cómplices.

Ginóbili, Scola y la historia única de la Generación Dorada

La historia no empieza en China, sino en Las Vegas. En 2007, Argentina viajó al Preolímpico sin Emanuel Ginóbili, sin Andrés Nocioni y sin Fabricio Oberto. Sergio Hernández, entrenador del equipo, sabía que aquel torneo era un filtro durísimo: solo los mejores irían a Beijing. Allí, con Luis Scola, Carlos Delfino y Pablo Prigioni como estandartes, la Selección venció a Brasil —que contaba con figuras de la NBA como Leandro Barbosa y Anderson Varejao— y logró la clasificación. “A Las Vegas fuimos con Luis, Carlos Delfino y Pablo Prigioni, logramos la clasificación ante Brasil que tenía a todos y llegamos a Beijing”, recordó el Oveja en diálogo con Clank, el ciclo de Juan Pablo Varsky.

Hasta ese momento, la capitanía había tenido dueño. “Hasta el 2007 el capitán era Pepe (Sánchez), que decide no jugar más para la selección. El candidato natural era Manu (Ginóbili)”, explicó Hernández. La lógica apuntaba al bahiense: líder natural, campeón con los Spurs, ídolo popular. Pero algo distinto estaba por suceder. Con la vuelta de las estrellas para los Juegos Olímpicos de 2008, el debate creció tanto que hasta la prensa lo agitaba: ¿quién debía llevar la cinta en el equipo campeón olímpico de 2004?

Fue entonces cuando Hernández recibió una llamada que todavía hoy lo emociona. “Un día me suena el teléfono y me llama Manu y me dice, ‘te llamo porque estoy leyendo y escuchando algunas cosas, lo hablé con Fabri y, con todo respeto, el capitán tiene que ser Scola. Él puso la cara, él fue a Las Vegas, gracias a su liderazgo estamos en Beijing. El capitán tiene que ser Scola hasta que decida retirarse’”, relató el entrenador. Para el Oveja, esa renuncia al ego definió a la Generación Dorada: “Parece fácil, pero no es fácil. Ser capitán de una selección es un tema que al ego le da un lugar grande, y renunciar a eso cuando sabés que el pueblo está pidiendo que vos lo seas, no es un tema menor”.

Aquella decisión selló la continuidad de Luis Scola como capitán desde Beijing 2008 hasta Tokio 2021, el último torneo de su carrera. Más que un gesto, fue una demostración de que los títulos no se construyen solo en la cancha. La llamada de Ginóbili quedó como símbolo de una camada que entendió que la historia también se escribe con respeto, generosidad y liderazgo compartido.

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