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Justicia en La Plata: un entrenador fue sentenciado a 26 años de prisión por abuso de menores

17:54 12/12/2025 | Gerardo Tomás Ponce fue condenado por el tribunal de la capital por hechos ocurridos entre 2005 y 2010, cuando los denunciantes eran menores de edad.

Ponce, el entrenador platense que fue sentenciado a 26 años de prisión

Esta semana se conoció un veredicto muy esperado por el básquet de La Plata. Gerardo Tomás Ponce fue sentenciado a una pena de 26 años de prisión por abuso sexual agravado cometido contra menores de edad.

Dieron testimonio 14 testigos y 6 peritos, y para el fiscal Ponce se valió de su posición de educador y entrenador para ganarse la confianza de las familias y de los menores entre 2005 y 2010, desarrollando un patrón sostenido de manoseos, exhibición de pornografía, sexo oral y otros abusos en perjuicio de sus alumnos.

En su momento, El Día informó: “Sin poder precisar la fecha exacta, pero al menos entre los años 2005 y 2010 aproximadamente, un sujeto de sexo masculino abusó sexualmente del por entonces menor de edad en reiteradas ocasiones y durante un tiempo aproximado de seis años, quien contaba en ese momento con entre 7 y 13 años mediante tocamientos inverecundos en la zona genital, por arriba y por debajo de la ropa”. Según su criterio, “esto configura un sometimiento sexual gravemente ultrajante para el menor, llegando a acceder carnalmente vía oral al mismo, comportamiento que se repitiera en por lo menos nueve oportunidades, lo que implica un grave daño en su salud mental y una injerencia de manera prematura sobre una sexualidad aún no desarrollada”.

Estos hechos, según el planteo, fueron realizados en los clubes Juventud y Sud América y en las casas particulares de los chicos, donde “aprovechaba su rol de educador como director técnico de básquet, no solo para acceder al menor bajo su cargo, sino también para generar vínculos afectivos cercanos tanto con éste como su familia”.

El otro hecho que le imputan pasó entre 2008 y 2009, cuando el denunciante tenía 12 años “mediante tocamientos inverecundos en la zona genital, por arriba y por debajo de la ropa, configurando un sometimiento sexual gravemente ultrajante para la víctima, llegando en otra ocasión a exhibirle material pornográfico en su computadora”.

La detención se realiza porque la fiscal resalta que las declaraciones “encuentran verosimilitud en los restantes elementos probatorios, tanto de sus círculos familiares, íntimos y profesionales”. Pero, sobre todo, se realiza por una denuncia previa existente, en la que se determinó que un chico sufrió lo mismo en 2007, pero por medios tecnológicos que provenían del domicilio de Ponce.

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