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Larry Bird, el gran trash-talker, a Anthony Mason: "Tus músculos no te servirán de nada hoy"

11:30 09/03/2026 | No todos saben que el rubio de los Celtics era una máquina de intimidación hacia sus rivales cuando les hablaba. Siempre con respeto, pero demoledor.

Larry Bird, el gran trash-talker, a Anthony Mason: "Tus músculos no te servirán de nada hoy"

Anthony Mason no era en ese entonces un jugador conocido en la NBA. Corría enero de 1990 y Mason, drafteado por Portland en 1988, no había tenido chances. En setiembre de 1989 lo fichó New Jersey, pero recién debutó con ellos en enero de 1990. Con poquísima participación siendo sinceros, Mason igual tenía ese amor propio que luego terminó luciendo sobre todo en los Knicks, unos años más tarde. 

La historia que recordaremos acá la contó Kevin McHale y fue reflejado por el sitio Basketball Network hace un tiempo, y marca lo que era Bird competitivamente. Y también, lo que Larry podía ser con su filosa lengua, algo que para los que no lo conocían podía parecer que no encajaba con su aspecto y figura. Era lo contrario. Uno de los trash talkers más bravos de toda la historia de la NBA. 

McHale recordó un día en el que jugaban ante New Jersey y, antes del partido, uno de los jugadores de los Nets, Mason, hacía gestos donde como que mostraba y resaltaba sus músculos. Mason era un ala pivote con excelente manejo del balón y un físico impactante. Recién había llegado a la NBA (esto fue en marzo de 1990). 

Larry Bird, implacable, empezó a gritarle a McHale, sabiendo que Mason lo escuchaba: "Ey Kevin, mira a ese muchacho. Mira todos esos músculos. Esos músculos no le van a servir de nada hoy porque lo voy a destrozar". Mason jugó poco, pero Larry la rompió en mil pedazos (29 puntos, 18 rebotes y 11 asistencias) y cada vez que tiraba y la metía lo miraba a Mason y gritaba "¡Músculos!". 

Bird ya no era el de los 80 y su espalda le impedía jugar como años antes. De hecho, Larry tuvo que retirarse tras la temporada 91/92 y su último show fue con el Dream Team en Barcelona '92. Sin embargo, lo que mantuvo desde el día 1 al último de su carrera fue una mente tan poderosa como la del que más. Quizá incluso superior a la de Jordan, porque si algo no ayudaba demasiado a Bird era su físico. Sin embargo, eso jamás lo detuvo. Hasta que su espalda dijo basta.

 

 

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