A 25 años de la llegada de Pepe Sánchez y el Colo Wolkowyski a la NBA
17:49 31/10/2025 | Un 31 de octubre del 2000, el base y el pivote se convirtieron en los primeros argentinos en jugar oficialmente en la NBA. Recordamos cómo se vivió aquel momento.
- Extracto de la revista Básquet Plus Nº 27 - Noviembre 2020
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Le propongo utilizar un poquito la imaginación. Piense que usted es un joven deportista, basquetbolista para más detalles, y recién comienza su vocación. Tiene 15, 16, 18 años. Ponga la edad que quiera. Y le preguntan cuál sería su sueño. A ver… ¿A dónde te gustaría jugar? En la NBA sería la unánime respuesta. ¿En algún equipo en especial? La mayoría hoy diría los Lakers, en otra época Chicago, en cualquier equipo contestaría la mayoría. ¿Te gustaría que fuera en algún estadio en particular? En el Madison Square Garden, sin dudas. ¿Y te imaginás ganando en ese partido? Sí, claro.
Tres de esas cuatro respuestas un argentino pudo cumplirlas el 31 de octubre, apenas pasada la medianoche en nuestro país. Juan Ignacio Sánchez, al que nadie conoce por ese nombre en los Estados Unidos sino simplemente como Pepe, se calzó la camiseta número 4 de Philadelphia Sixers y, cuando restaban 2 minutos y 28 segundos para que terminara el primer partido de la temporada NBA ante los New York Knicks, en el mismísimo Madison Square Garden, con el tanteador favorable a su equipo por 96-69, Larry Brown (el entrenador) hizo el gesto que Pepe había estado esperando exactamente durante 45 minutos y 32 segundos. A la cancha. Durante ese lapso, que seguramente para el bahiense fue una eternidad, por la emoción y por todo lo que había dejado de lado para estar ahí, el argentino hasta se dio el gusto de dar 2 asistencias. Con esos dos minutos (pocos para otros jugadores, una inmensidad para cualquiera que no esté allí), Sánchez entró en la historia del básquetbol argentino al convertirse en el primer jugador de nuestro país en ingresar a un partido oficial de la liga más poderosa y fabulosa del planeta.
Apenas 29 minutos más tarde, y a varios cientos de kilómetros de New York, hasta en otro país (Canadá), Paul Westphal, entrenador de Seattle Supersonics, también hacía el movimiento clásico para pedirle el cambio a un jugador. El que se levantó del banco con los nervios de un chico, a pesar de sus 207 centímetros de altura y 122 kilos de peso, fue Rubén Wolkowyski, otro argentino que entraba a la casa grande del básquetbol mundial, ante Vancouver Grizzlies. El Colo no tuvo la misma suerte que Sánchez ya que, si bien terminó jugando 12 minutos, su equipo debutó perdiendo 94-88 ante uno de los equipos más pobres de la NBA. Pero por esta vez el resultado no importaba. Seguramente por la cabeza del chaqueño, en esos segundos previos a su ingreso, pasaron cientos de imágenes, su madre Silvia, ¿qué estaría pensando en Castelli, ¿cómo pasarle mentalmente esto que estoy sintiendo en estos momentos?, ¿cómo agradecerle lo que me bancó para que pudiera estar acá? A Wolkowyski también se le debió cruzar por el inconsciente aquel día, durísimo, en el que la dirigencia de Boca le dijo que lo cortaba por indisciplina. ¿Cuántas veces Colo te habrás arrepentido de aquella estúpida gira de pesca por San Blas? Quien te dice que las cosas por algo pasan. Porque después de aquel corte, algo hizo click en la mente de Wolkowyski. En Estudiantes de Olavarría se vio a otro jugador, pero, sobre todo, a otra persona, indudablemente más madura por el hecho de ser un hombre con una esposa y un hijo, que lo obligaron a crecer como nunca antes había necesitado.
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