NBA

¿Un cuádruple doble en unas Finales? El histórico récord que le robaron a Tim Duncan

14:00 24/02/2026 | El doble dígito en cuatro estadísticas en un juego es casi una quimera en el básquet. Solo 4 jugadores lo lograron oficialmente en la NBA, aunque existe el mito de un quinto.

Tim Duncan y el partido récord que se perdió (Getty)

El 15 de junio de 2003, en el Juego 6 de las Finales ante los New Jersey Nets, Tim Duncan firmó una de las actuaciones más dominantes de la historia: 21 puntos, 20 rebotes, 10 asistencias y 8 tapones según la planilla oficial. Aquella noche selló el campeonato para los San Antonio Spurs y fue elegido MVP de las Finales, completando un curso en el que también había ganado el MVP de la temporada regular. Sin embargo, el debate persiste más de dos décadas después: ¿fueron realmente ocho los tapones o debieron ser diez?

El cuádruple-doble es una rareza estadística extrema. Desde que la NBA registra oficialmente robos y tapones (temporada 1973-74), solo cuatro jugadores lo lograron: Nate Thurmond en 1974 (22+14+13+12), Alvin Robertson en 1986 (20+11+10+10, con robos), Hakeem Olajuwon en 1990 (18+16+10+11) y David Robinson en 1994 (34+10+10+10). Todos en fase regular. Ninguno en playoffs. Duncan estuvo, al menos en los hechos, a dos jugadas de convertirse en el primero en lograrlo en unas Finales.

El análisis en video de aquel partido muestra diez acciones claras de tapón. Dos de ellas no fueron acreditadas: una sobre Kerry Kittles, donde el alero eleva el balón con intención de lanzamiento y Duncan lo bloquea limpiamente; y otra ante Richard Jefferson, adjudicada erróneamente a Robinson. De haberse contabilizado correctamente, el ala pivote habría cerrado la noche con 21+20+10+10, el único cuádruple-doble en la historia de los playoffs y posiblemente la actuación estadística más completa jamás vista en unas Finales.

Los bloqueos no contados:

Más allá de la polémica, el rendimiento defensivo fue descomunal: sus ocho tapones oficiales establecieron el récord de bloqueos en unas Finales con 31 en la serie completa. Además, limitó a Kenyon Martin a un 3 de 23 en tiros en ese Juego 6, una cifra que ilustra su impacto directo. En un contexto donde los Spurs consolidaban su dinastía —segundo anillo de Duncan tras 1999 y preludio de otros tres títulos (2005, 2007 y 2014)—, aquella actuación reforzó su estatus como el mejor jugador del mundo en ese momento.

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