NCAA

Darryn Peterson, la promesa que adoptó el peor hábito de la NBA antes de llegar

14:00 20/02/2026 | Lesiones, minutos restringidos y salidas anticipadas en pleno partido instalaron el debate sobre su disponibilidad justo cuando pelea por ser el N°1 del Draft.

Darryn Peterson se suma a la ola del Load Management (Getty)

La temporada freshman de Darryn Peterson en Kansas es tan brillante como desconcertante. Recluta cinco estrellas de la clase 2025, base de 1.98 metros, promedia 20 puntos por partido con 49% en tiros de campo y 43% en triples. Sin embargo, solo disputó 15 de los 26 encuentros del equipo y apenas el 40% de los minutos totales de la temporada. En la era del “load management” profesional, su disponibilidad intermitente encendió alarmas antes incluso de pisar la NBA.

El problema no es el talento, sino la continuidad. Peterson se perdió siete partidos consecutivos entre noviembre y diciembre por una lesión en el isquiotibial, incluidos duelos ante Duke y UConn. Más tarde, las limitaciones físicas incluyeron calambres recurrentes y un esguince de tobillo en el Big 12. El caso más llamativo ocurrió ante TCU: anotó 32 puntos, salió con compresas térmicas en las piernas, volvió a falta de 5,4 segundos para forzar el alargue con tres libres… y no jugó el tiempo extra. Un guion que volvió a repetirse frente a BYU, cuando tras un dominante primer tiempo dejó el partido en los últimos 17 minutos por calambres.

El debate escaló a nivel nacional. En ESPN, Stephen A. Smith fue categórico: “La primera habilidad es la disponibilidad… No puedo confiar en él”. Mientras tanto, scouts NBA mantienen la calma. Consultados por medios estadounidenses, varios ejecutivos sostienen que su proyección como potencial N°1 del Draft sigue intacta, argumentando que “es un arquetipo valioso: tamaño, capacidad para liderar y resolver tiros difíciles”. El verdadero condicionante no serían sus molestias físicas, sino la feroz competencia de una camada histórica que incluye a AJ Dybantsa (BYU), Cameron Boozer (Duke) y otros freshmen de élite.

En Kansas, la incertidumbre es cotidiana. La ausencia a último momento ante Arizona por síntomas gripales, anunciada minutos antes del salto inicial, y su salida prematura frente a Oklahoma State —tras 18 minutos y un inicio demoledor— reflejan la montaña rusa física que atraviesa. De cara a marzo, el interrogante es doble. Para Kansas, su techo competitivo depende directamente de la salud de su estrella en torneos de alta exigencia como el Big 12 y el March Madness. Para la NBA, el Combine, los exámenes médicos y las entrevistas terminarán de definir si la irregular disponibilidad es circunstancial o estructural. Peterson ya quedó atrapado en el hábito más cuestionado del básquet moderno: estar, pero no siempre poder jugar.

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