Ventana FIBA

Agustín Cáffaro: una reaparición obrera para aplaudir

14:03 03/03/2026 | El interno de Independiente de Oliva regresó a la Liga Nacional en esta temporada y con 31 años recordó lo que aún puede dar para la Selección Argentina.

Agustín Caffaro y su aporte ante Panamá (FIBA)

Agustín Cáffaro volvió a vestir la camiseta argentina (#25) en una ventana exigente rumbo al Mundial de Catar 2027 y dejó una imagen positiva en un contexto complejo. El interno de Independiente de Oliva integró el plantel que disputó los encuentros de la primera ronda del Grupo D: no sumó minutos en la derrota 44-61 ante Uruguay, pero fue parte activa del triunfo 101-75 frente a Panama. En 24:26 minutos, aportó 11 puntos, 5 rebotes y 1 asistencia, además de presencia física y energía en ambos costados.

Su convocatoria ya respondía a una necesidad estructural. Las lesiones de Juan Fernández, Lee Aaliya y la preocupación por el tobillo de Fran Cáffaro habían debilitado el juego interior. A eso se sumaron la fractura de tobillo de Juampi Vaulet y la operación de apendicitis de Tayavek Gallizzi, lo que obligó a reconfigurar la rotación. En ese escenario emergió el nombre de Cáffaro, subcampeón del mundo en 2019 y con experiencia en ventanas anteriores (su última presencia había sido en las clasificatorias a la Americup 2022). Con 2.10 metros, oficio y actualidad competitiva, su regreso aparecía como lógico.

Ante Panamá, con Facundo Campazzo (25 puntos y 10 asistencias) y Gabriel Deck (25 tantos) liderando, Argentina mostró otra cara. En ese contexto, Cáffaro cumplió un rol valioso: fue importante en la defensa zonal del tercer cuarto, colaboró en ayudas y relevos, y participó en la racha que permitió despegar en el marcador hasta el 71-58 al cierre del período. También dejó momentos de impacto, como un volcadón que levantó al público en el segundo cuarto y una pelota disputada junto a Campazzo que terminó con un corte en el mentón, show y entrega.

El contexto le dio la chance. En la Liga Nacional, su Independiente de Oliva marcha segundo y él viene siendo una pieza estable desde su regreso de Europa: 11.3 puntos y 5.8 rebotes por partido, habiendo jugado todos los encuentros. En una selección que necesita recomponer profundidad interior y equilibrio físico, Cáffaro dejó algo más que estadísticas: experiencia, compromiso y una alternativa concreta para futuras convocatorias, incluso como posible relevo de su propio hermano Francisco en la rotación grande.

Compartir