El Zalgiris Kaunas inicia la temporada de Euroliga en medio de un conflicto con su grupo ultra, los Green White Boys (GWB). En lugar de alentar en el debut, los hinchas organizaron una protesta silenciosa y desplegaron una pancarta que rezaba: «Un club sin valores. Un equipo sin apoyo». Según explicaron, no se trata de una reacción puntual, sino del resultado de dos años de desilusión y desencuentros con la dirigencia.
Los GWB señalaron que el problema no radica únicamente en el fichaje de Azuolas Tubelis, exjugador del rival Rytas Vilnius, aunque reconocieron que su llegada fue un detonante. Para ellos, la raíz del malestar está en que el club prioriza el lucro, la publicidad y las ventas por encima de los valores que, aseguran, deben guiar al Zalgiris. Reclaman que los aficionados sean vistos como comunidad y no como meras fuentes de ingresos, y sostienen que la estabilidad financiera debe ser un medio para fortalecer al equipo y no un fin en sí mismo.
Ante el boicot, el presidente y exjugador Paulius Jankunas expresó su decepción, pero también su disposición al diálogo. Destacó la importancia del aliento de los hinchas en el rendimiento del equipo y dejó abierta la puerta a un acercamiento. Mientras no se resuelva el conflicto, el Zalgiris corre el riesgo de afrontar la Euroliga sin el empuje de su afición más pasional.
















