NBA

Magic Johnson y el MVP que rompió el maleficio

10:52 19/05/2020 | En 1987, la leyenda de Los Ángeles Lakers consiguió su primer galardón de temporada regular y acabó con una racha de 23 años en los que la liga no premió a los guardias. A partir de ese momento, todo cambió.

Magic y su primer MVP. (Foto: NBA.com)

Internos, internos y más internos. Durante 23 años, la NBA había premiado como sus mejores jugadores a quienes dominaban la pintura. No era algo descabellado: todos los equipos campeones contaban con un "grandote" de élite, capaz de sacarle provecho a su tamaño en las cercanías del aro. Todo eso cambió un día como hoy pero de 1987, cuando la competencia nombró a Magic Johnson como el MVP de la temporada regular. Fue la primera vez desde 1964 que un guardia lograba el galardón. A partir de ese momento, las consideraciones dieron un vuelco de 360 grados y se convirtieron en los favoritos a ganarlo.

El premio se creó en 1956 y, apenas un año después, un base anotó su apellido en él: Bob Cousy, el general ofensivo que tuvo la dinastía de los Boston Celtics de fines de los cincuenta e inicios de los sesenta. Sin embargo, los internos tardaron poco en monopolizar el reconocimiento. Apenas un jugador fue capaz de mezclarse entre los pivotes estrellas de aquellos tiempos. Ese honor le correspondió a Oscar Robertson, un atleta que en cierto modo borró las fronteras entre las posiciones por su facilidad para impactar en casi todos los aspectos del juego. Pero, desde ese entonces, la lista careció de perimetrales.

Figuras como Russell, Chamberlain y Abdul-Jabbar emergieron como fijas a la hora de pensar en el MVP. Si no eran ellos, el premio solía caer en manos de aleros o ala-pivotes con una gran destreza física como Bob McAdoo, Willis Reed, Moses Malone o Julius Erving. Larry Bird, un híbrido con muchas más habilidades relacioandas a la creación de juego desde el perímetro, quebró ese esquema al llevarse la estatuilla tres veces consecutivas entre 1984 y 1986. No obstante, seguía sin ser un base puro. Entonces, aparecio Magic.

Curiosamente, a pesar de que Johnson ya era considerado uno de los dos mejores jugadores de la NBA y de que había sido el MVP Finals en 1980 y 1982, siempre se quedó en las puertas del máximo título individual de la etapa regular. Ese panorama no impedía descubrir que, más allá de la presencia de Abdul-Jabbar, el equipo de Los Ángeles Lakers que brillaba a través del Showtime en los ochenta encontraba en él a su máximo exponente. En la mencionada campaña de 1986/87, promedió 23,9 puntos, 6,3 rebotes, 12,2 asistencias y 1,7 robos y finalmente se ubicó en el primer puesto de la premiación. El giro que se necesitaba para cambiar rotundamente las cosas.

Desde el MVP de Magic hasta el presente, el trofeo se otorgó en 32 oportunidades y 16 de ellas descubrieron a un guardia como ganador. Quien se encargó de expandir la revolución fue, justamente, el hombre que escoltado al de los Lakers en su primer logro: Michael Jordan, quien logró cinco. En los últimos cinco años, esto es aún más marcado. De cinco, cuatro fueron a parar a las manos de un base. Algo que se profundizó con el paso del tiempo, pero que comenzó con Magic y su brillo único.

 

 

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