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Phil Jackson, el más ganador de la historia, cumple 75 años

09:35 17/09/2020 | Ganó once anillos como entrenador con dos franquicias, más uno como jugador. Historia de un personaje muy particular.

Jackson y sus dos etapas exitosas, con Jordan en los Bulls y con Kobe en los Lakers (Foto Clutchpoints)

Podrá haber mejores o peores entrenadores que él, pero lo que es seguro es que no hay nadie como él. Phil Jackson quedará en la historia del deporte profesional, no solo del básquet, como un referente para siempre, y no solo por ser el más ganador de todos los tiempos como entrenador (11 títulos), sino por su particular filosofía de vida. 

Nacido en Montana el 17 de setiembre de 1945, se formó como jugador en la Universidad de Dakota y tuvo la oportunidad de hacer una más que buena carrera como basquetbolista en la NBA, básicamente con los New York Knicks, cerrando su carrera en New Jersey Nets. Fue parte de la mejor etapa del equipo de la Gran Manzana en su historia, siendo testigo de su primer título (1969/70, Jackson no jugó por estar lesionado) y protagonista del segundo (1972/73). 

Se retiró en 1980 y rápidamente comenzó a hacer su carrera como entrenador, comenzando en la CBA (la segunda liga de Estados Unidos en ese entonces) y con un paso por Puerto Rico de 3 temporadas, no todas terminadas, ente 1984 y 1987, primero con Piratas de Quebradillas y luego con Gallitos de Isabela. De Piratas lo echaron luego de que los hinchas del equipo prendieran fuego el consultorio de dentista del dueño del equipo, Tito Cordero, exigiéndole que despidiera al coach. En Gallitos llegó a una final que perdió contra Julio Toro. 

En 1987, Jerry Krause, que lo había seguido desde su época como jugador, lo llevó a una entrevista a los Bulls. Era la segunda vez que lo hacía. La primera fue en 1984, con Stan Albeck como entrenador principal, y Jackson se presentó, acostumbrado a la vida en Puerto Rico, vestido a lo caribeño, incluyendo un sombrero de paja con una pluma. Albeck lo vetó, espantado. Era una característica de Phil que no variaría demasiado. Había vivido a full el movimiento hippie y siempre fue una persona con una visión puntual de la libertad. 

Sin embargo, para no volver a fallar, en 1987 se presentó ante Doug Collins con saco y corbata y accedió al puesto. Tras un tiempo, Collins fue despedido por no poder dar el salto hacia el campeonato y Jackson se quedó con el cargo. Allí implementó la idea de la ofensiva triangular desarrollada por su asistente Tex Winter, que llevaría a todos sus sitios posteriores, incluso a New York, donde no funcionó. No entraremos en los detalles de contar los seis anillos que consiguió con los Bulls de Michael Jordan, ni los 5 con los Lakers de Shaq/Kobe, sino en lo que era su personalidad. 

Jackson, gran admirador de las tribus indígenas de su país y de la filosofía oriental, implementó cuando tuvo la chance muchas conductas relacionadas a la idea de la tribu y también a la idea de dejar fluir muchas veces las situaciones para que acomoden solas, dándole espacio y libertad a los jugadores para que expresaran sus sentimientos. 

En The Last Dance algunos quizá se vieron sorprendidos, pero en la época en la que ocurrieron los hechos, quedaba claro que Jackson era un entrenador especial. Por cómo lideró a esos Bulls, por cómo le dio el mando a Jordan, por cómo manejaba las libertades del resto. Él, fiel a su filosofía, jamás parecía verse excedido por ninguna situación. Eso quizá provocó que nunca tuviera demasiada aceptación de su gremio ni de la prensa. De hecho, pese a sus 11 títulos, solo una vez fue elegido mejor entrenador de la temporada. Su forma de ver el juego totalmente opuesta a la de Pat Riley (el otro peso pesado de la época, y sí muy respetado), seguramente tuvo algo que ver en eso. 

Jackson se fue con Jordan en 1998 y luego le tocó armar algo parecido en los Lakers, con muchas situaciones en común a los primeros Bulls. Kobe Bryant era una joven estrella con muchos humos y Shaquille O'Neal una figura consolidada, pero con una estructura mental totalmente distinta a la de Kobe. Él los unió, los enfocó, y los hizo ganar tres títulos más, hasta que la situación explotó y ya no pudo hacer nada. Pero se quedó con Kobe tras un impasse en la 2004/05, para conseguir otros dos anillos, superar a Red Auerbach y llegar a la deslumbrante cantidad de 11. 

Sus últimos movimientos no fueron los más sagaces. Tras dejar a los Lakers, donde además se puso de novio con la hija del dueño, Jeannie Buss (se separaron en el 2016), asumió en el 2014 como presidente de los Knicks, con la idea de sus dirigentes de que, por tercera vez, armara un equipo campeón. Pero Jackson demostró que no hacía milagros. Empezó su tarea diciendo que quería "crear un equipo donde todos amaran al otro y jugaran por el otro". 

En sus tres años tomando decisiones en NY, no pegó una. Echó a Mike Woodson, fichó a Derek Fisher como DT, que tuvo el peor arranque de la historia de la franquicia (5-36), fichó a Lamar Odom, canjeó a Tyson Chandler y Raymond Felton y mil operaciones más, de las cuales no le salió bien una. Fue también responsable de mandar a Prigioni a los Rockets por Shved y unos picks de draft. Para peor, se mandó varias macanas públicas, varias de ellas por tuitear cosas inapropiadas.

Sin embargo, como bien dijo un periodista americano, así como nadie recuerda a Jordan jugando ligas menores de béisbol, ni a Magic Johnson como entrenador de los Lakers, o a Clyde Drexler como coach de la Universidad de Houston, a Phil Jackson se lo recordará siempre como el entrenador de los seis anillos con los Bulls y los cinco con los Lakers. Incluso, por su título como jugador con los Knicks. Y su liderazgo como el más ganador de la historia seguirá seguro por mucho tiempo más. 

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