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Carlos Delfino: “Me niego al retiro, soy no activo”

17:06 04/11/2025 | El integrante de la Generación Dorada contó en Básquet Plus cómo vivió los últimos meses previo a dejar de jugar y cómo lo marcó el evento de los 20 años.

Delfino y los 20 años de la GD, un evento quiebre (Dale Play)

Carlos Delfino se convirtió en el último Generación Dorada en dejar de jugar. Sin embargo no quiere la palabra retiro: “me niego al retiro, siempre lo dije, soy no activo” contó en charla con Básquet Plus.

Y también contó que no tiene una pelota en el baúl, su marca registrada en el día a día: “No la tengo hoy y me duele decirlo porque soy muy hincha y lo tuve siempre presente, era una marca mía. Tal vez porque me vacié, antes veía un arito y me daban ganas de tirar, jugaba en canchas de cemento, en el parque Garay en Santa Fe. Ahora me vacié”.

A su vez, repasó estas últimas temporadas: “Tuve ofertas para seguir jugando, creo que llegó una edad que llegaba el fin de semana y los chicos querían hacer una actividad familiar y yo quedaba enganchado con el básquet. Y el amor mío por el básquet siempre fue muy grande, pero obviamente que la familia, es más. Obviamente no jugaba más por un motivo económico”

Pero el partido de los 20 años de la Generación Dorada fue un quiebre: “Después del partido con la GD hubo un quiebre, es como que la cabeza me quedó ahí, y me di cuenta que el sistema operativo era viejo. Me entré a vaciar y me cansé”.

Y repasó esos meses: “Para jugar ese partido dejé de jugar un partido allá, pero eso ya lo había arreglado. El problema fue que jugamos tres partidos en esa semana. La nostalgia, el reencuentro, era la primera vez que nos juntábamos los 12 de nuevo desde el podio en Atenas. Y fui a Mendoza porque me insistieron, y llegó un momento que se hizo miércoles y no fui a jugar, y llegué un viernes allá. Entre una cosa y la otra me entendieron, pero como que no cayó bien”.

También agregó que a la vuelta: “El domingo no me quisieron poner a jugar, el equipo perdió feo en casa y no había buena onda entre el equipo y la gente, y con mi sistema operativo salí a defender al equipo, pasados los días los chicos más chicos no entendían que yo los había defendido a ellos, la gente no entendía por qué me quedé. Volví a jugar, jugué bien, me destaqué, sacamos al equipo de la parte baja, pero había algo roto y dentro mío sentía que defendía valores que acá no estaban, y ahí me empecé a dar cuenta que me estaba vaciando muy rápido, y llegó un día que dije basta. No terminé ni siquiera la liga”.

Y llegó a la conclusión de que no quería jugar más: “Por primera vez dije que no me daban ganas de empezar. Tuve ofertas, incluso de Argentina. No extraño el básquet jugado, estoy enganchado con mis otras cosas”.

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